La semana pasada hemos estado visitando Ámsterdam (pronto tendréis una guía) y el hotel (Golden Tulip Amsterdam Fashion) nos ha dado un tema del que hablar, ¿Por ser un hotel moderno, tiene que ser incómodo? En esta ocasión hacemos la pregunta  respecto a la intimidad de las habitaciones.

Nada más entrar en este hotel de cuatro estrellas nos dimos cuenta de que el nombre no ha sido puesto de forma aleatoria, es un hotel muy amplio, relativamente lujoso y con instalaciones que podríamos definir como modernas.

Al subir a la habitación nos encontramos la guinda del pastel: la puerta del baño era de cristal. Entendemos que una puerta de cristal se puede considerar “fashion” pero, ¿en qué momento se ha quedado atrás la intimidad de las personas?

Por si fuera poco, en frente del baño han puesto un espejo gigante con lo que desde cualquier punto de la habitación se ve perfectamente todo lo que ocurre en el baño. Nosotros recurrimos a la solución más simple: tapar este espejo como pudimos, ¡de esa forma al menos no te sentias obligado a ver lo que no quisieras!

¿Para qué tipo de viajeros hacen estos hoteles? ¿Parejas? ¿Familias? ¿Grupos de amigos? nos cuesta pensar qué grupo podría sentirse cómodo alojándose en un hotel que ha olvidado preservar la intimidad de sus visitantes.

Puerta de cristal en el hotel Amsterdam Fashion

Puerta de cristal en el hotel Amsterdam Fashion

Vista del baño desde la cama

Vista del baño desde la cama

Uno de los puntos que menos nos gustaron de Vietnam fue la calidad de sus hoteles y es que, si comparamos con los hoteles que se pueden encontrar en Tailandia al mismo rango de precio, los alojamientos en Vietnam salen muy desfavorecidos.

El mayor problema que encontramos es la falta de limpieza, y eso es algo que hemos visto tanto en hoteles económicos como en la suite en la que estuvimos en Hue. La decoración era muy bonita y el trato fue excelente, pero de nuevo la limpieza no estuvo a la altura.

En muchos hoteles las sábanas nos dieron la impresión de no haber sido cambiadas en varios días, y no nos referimos al cambio en una misma estancia, si no que las encontramos arrugadas la primera vez que entramos a la habitación.

Un detalle que nos resultó curioso y que no habíamos visto en otro país es que en muchas tiendas de la calle vendían “sacos para dormir”, una especie de sábanas de tela cerradas que ocupando muy poco te dan la seguridad de dormir en algo tuyo. Este detalle también nos hizo entender que el nivel de limpieza de los hoteles en los que habíamos estado era el estándar de Vietnam.

Nuestro hotel en Saigón

Nuestro hotel en Saigón

Descansando en una suite en Hue

Descansando en una suite en Hue