Nueva York me encantó. Fue como un cuento de hadas, excepto que no hablo el inglés, pero hay muchos hispanos y no tuvimos problemas.
Una mañana salimos del hotel (Milford) y llegamos andando hasta Battery Park, donde está la estatua de la Libertad; fue una caminata, pero os aseguro que valió la pena.
Tuvimos un engaño en una tienda de revelado de fotos; cuando llegué a recogerlas habían cerrado el laboratorio y no abrían hasta el día siguiente a las 9 de la mañana, y mi vuelo salía a Orlando a las 7 y media. El dueño de la tienda me hizo pagarle 22 dólares pero me juró que me mandaría mis fotos. Yo lloraba como una niña suplicándole que me las mandara. Le llamé desde Orlando y luego desde Madrid varias veces y me decía que me las había mandado, pero nunca más se supo.
Incluso un primo mío fue un mes a Nueva York y fue 2 veces a la tienda y el tío insistía en que sí que me las mandó. Perdí mis fotos de Central Park. Fue en el 2004 y todavía me acuerdo de este engaño.
Por lo demás, volveré a esa preciosa ciudad algún día.