Praga está siendo destruida, incluso en partes sensibles del centro histórico, por las casas de juego: lugares horribles que desfiguran las fachadas con luces flurescentes y carteles que se saltan las normas básicas de protección del patrimonio arquitectónico y paisajístico. Me gustaría saber si tenéis la misma experiencia de horror estético que yo tengo cada vez que salgo a la puerta de mi casa (vivo en Praga). Podéis comprobar lo que digo aquí: http://www.praga-prague.blogspot.com
Creo que es muy triste lo que están haciendo las mafias con el centro de esta maravillosa ciudad. Los chacos no protestan porque se les llenan los bolsillos: están comprados.
Un melancólico saludo.
Eris Manzanahoria

