Con este tour de avistaje de ballenas vas a poder contemplar los cetáceos boreales que habitan en el norte de Islandia. ¡Una experiencia única que no te podés perder!
Itinerario
Desde el puerto de Hauganes zarparemos a la hora elegida a bordo de un buque en el que disfrutaremos de una inolvidable experiencia de avistaje de ballenas en el norte de Islandia.
La travesía, de entre una hora y media y tres horas y media de duración, tendrá lugar en la bahía del fiordo de Eyjafjörður. En esta zona septentrional de Islandia observaremos cómo nadan en su hábitat natural las ballenas boreales. Un guía especializado en la fauna local nos explicará la forma de vida y algunas otras curiosidades sobre estos gigantescos mamíferos. ¡Su descomunal tamaño nos dejará con la boca abierta! Si las condiciones son favorables, podremos pescar algunos de los chicos peces que suelen nadar cerca de las ballenas.
El paseo en barco por el fiordo de Eyjafjörður también nos permitirá contemplar otros cetáceos como delfines y marsopas. ¿Sabrías distinguir unos de otros? ¡Aprenderemos la diferencia durante el tour! Además, mientras disfrutamos de la travesía entraremos en calor con una buena taza de café acompañada de unos dulces islandeses. El buque cuenta también con un servicio gratuito de wifi a bordo. ¡Ideal para enviar en tiempo real las fotografías de las ballenas a familiares y amigos!
Concluiremos la navegación atracando finalmente en el mismo muelle de partida.
¿Cuántos animales veremos?
Las ballenas, las marsopas, los delfines y demás cetáceos que observaremos durante el tour son animales imprevisibles. El avistaje de un mayor o menor número de ejemplares dependerá de diversos factores como las corrientes marinas, los vientos, y las condiciones meteorológicas del momento. El clima ártico puede cambiar muy rápidamente, lo que influye directamente en el comportamiento de los animales.
Tené en cuenta que la duración del paseo puede variar en función de las condiciones meteorológicas y del tiempo necesario para localizar a las ballenas. En cualquier caso, la actividad se realiza siempre con el máximo respeto, sin invadir ni perturbar su espacio natural.