Reservando tu boleto para el ferry entre Nápoles y Capri podrás moverte entre dos de los destinos más famosos de Campania de una manera rápida y cómoda. ¡El trayecto es de apenas 50 minutos!
Cómo ir de Nápoles a Capri en ferry
Si estás buscando cómo ir desde Nápoles a Capri o viceversa, sin duda la mejor opción para ustedes es hacerlo en ferry. Solo 50 minutos de trayecto te separan de tu destino.
Reservando este boleto, podrás acceder directamente al muelle de embarque sin necesidad de pasar por las taquillas. Durante la navegación, atravesarás el Golfo de Nápoles con unas vistas perfectas para tomar unas inolvidables fotos de recuerdo.
Durante el proceso de reserva, podrás seleccionar la opción que más te convenga, tanto si quieres viajar desde Nápoles a Capri, como si prefieres hacerlo a la inversa. Si partes desde Nápoles, el puerto de salida es Molo Beverello y tu llegada será a la Marina Grande de Capri.
¿Qué hacer en Capri?
En Capri, no puedes dejar de pasear por la famosa Piazzetta de Capri, el corazón de la isla, un lugar vibrante donde locales y turistas se mezclan. Muy cerca, los impresionantes Farallones, tres imponentes formaciones rocosas que emergen del mar Tirreno, se alzan majestuosos, regalando unas vistas espectaculares, especialmente desde los Jardines de Augusto.
También podrás aprovechar tu estancia en Capri para navegar hasta la célebre Gruta Azul, una cueva marina donde la luz del sol crea un mágico resplandor en el agua. Si prefieres la tranquilidad, los jardines de Villa San Michele, en Anacapri, te ofrecerán un remanso de paz y unas panorámicas sublimes.
Para los amantes de las alturas, subir en el telesilla de Anacapri hasta la cima del Monte Solaro te regalará las vistas más impresionantes de la isla. Y si te apetece, un paseo en barco alrededor de la isla te permitirá descubrir calas escondidas y grutas secretas.
¿Qué ver en Nápoles?
Esta milenaria ciudad, cuna de la pizza, te cautivará con su vibrante energía y su gran patrimonio. En Nápoles, te recomendamos pasear por Spaccanapoli, la arteria principal del centro histórico, declarada Patrimonio de la Humanidad, que divide la ciudad en dos. Aquí, antiguas iglesias, palacios nobiliarios y pequeñas tiendas de artesanía se suceden sin fin.
Admira la imponente Catedral de Nápoles, que alberga la capilla de San Genaro, patrón de la ciudad. Descubre la fascinante Nápoles subterránea, una red de túneles y galerías que revelan el pasado oculto de la urbe, desde acueductos romanos hasta refugios de guerra. El Museo Arqueológico Nacional, con sus colecciones de Pompeya y Herculano, es una parada imprescindible para los amantes de la antigüedad.
Por supuesto, no te vayas sin probar la auténtica pizza napolitana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en una de sus pizzerías tradicionales. Disfruta caminando por el paseo marítimo de Mergellina, con vistas al Vesubio y al Castel dell'Ovo. Y si te apetece una excursión, las ruinas de Pompeya y Herculano, o la majestuosidad del Vesubio, se encuentran a poca distancia.