Moscú se ha popularizado en los últimos años como destino turístico de primer orden. Razones no le faltan, desde luego. La capital de Rusia aúna en su centro histórico la grandeza de su pasado con la modernidad de una ciudad que mira con vigor y optimismo hacia el futuro.

Su historia, su gastronomía y su siempre fascinante legado artístico, reflejado en un sinfín de museos y galerías, hacen de Moscú una ciudad en la que, por mucho que se visite, el viajero siempre halla gratas sorpresas que ni siquiera imaginaba en su anterior estancia.

Un poco de historia

Invasiones, guerras, revoluciones… La historia de Moscú está salpicada de numerosos acontecimientos que marcaron no solamente el devenir de Rusia, sino también el de buena parte de Europa. El origen de la ciudad parte de una antigua colonia mongola, la cual toma su nombre del curso fluvial que atraviesa la urbe: el río Moscova.

No fue hasta la Edad Media, concretamente en el siglo XIII, cuando Moscú se convirtió en capital del principado y adquirió su importancia como centro religioso. A pesar de sufrir diferentes altibajos, la ciudad logró sobreponerse a todos ellos y en el siglo XV alcanzó el estatus de “capital de todas las Rusias” gracias a Iván III. Ni siquiera el gran Napoleón Bonaparte pudo tomar la urbe a principios del siglo XIX con su poderoso ejército francés.

El siglo XX trajo al país importantes cambios. La Revolución Rusa y el posterior régimen de la URSS supuso además diversas transformaciones en Moscú, tanto sociales como urbanísticas. En la actualidad la capital rusa es una ciudad vibrante que, sin olvidar su pasado, mira hacia el futuro con optimismo.

¿Qué ver en Moscú?

Kremlin

El Kremlin o ciudad fortificada de Moscú es un espectacular recinto monumental de 27 hectáreas que acoge, entre otras joyas arquitectónicas, las catedrales de la Asunción, la Anunciación y el Arcángel, el Campanario de Iván el Grande y el Museo de la Armería del Kremlin. Se trata por tanto de una de las principales atracciones turísticas de Moscú, imprescindible en toda visita que se precie a la capital rusa.

Kremlin de Moscú

Plaza Roja

Moscú no puede entenderse sin el encanto de la Plaza Roja. En torno a este icono moscovita se alza majestosa la imponente Catedral de San Basilio, uno de los tesoros más preciados de Moscú. También destacan la no menos importante Catedral de Kazán, el Museo de Historia Nacional y los lujosos grandes almacenes de las Galerías GUM. En definitiva, harían falta varios días para empaparse bien de todo el legado cultural de la mítica Plaza Roja de Moscú.

Museo de Historia Nacional

Catedral de San Basilio

Es cierto que Moscú tiene muchas joyas que cuidar, pero la Catedral de San Basilio es sin duda una de las “niñas mimadas” de los moscovitas. Declarada Patrimonio de la Humanidad, el interior del templo cuenta con nueve capillas bellamente decoradas. Esta catedral ortodoxa destaca también por sus llamativas cúpulas policromadas, cuyos vivos colores son visibles desde distintos puntos del centro urbano.

Catedral de San Basilio

Museo Pushkin

Rusia puede presumir de contar con numerosas galerías de Bellas Artes. Una de las más destacadas es, sin duda, el Museo Pushkin. Recorriendo las salas de su amplia exposición permanente podréis contemplar obras de renombrados artistas como Monet, Rembrandt, Botticelli, Picasso, Van Gogh, Renoir o Matisse, entre otros genios de la pintura universal. No podéis perderos tampoco su colección de esculturas, una de las más importantes del país.

Interior del Museo Pushkin

Galería Tretiakov

Si sois amantes de la Historia del Arte y estáis en Moscú, tampoco podéis perderos la célebre Galería Tretiakov. Es digna de mención su colección de arte ruso, con obras de Iván Aivazovski, Iván Argunov, Vasili Súrikov, Abram Arkhipov, Andréi Kolkutin, Orest Kiprensk o Valentín Serov. Además de lienzos, la galería custodia una sobresaliente muestra de iconos y esculturas pertenecientes a diferentes épocas y estilos.

Galería Tretiakov

Catedral de Kazán

Sus tonos rosas de color pastel y su arquitectura al estilo ruso hacen de la Catedral de Kazán un monumento inconfundible de la Plaza Roja de Moscú. El templo actual es una reconstrucción moderna de la antigua catedral del siglo XVII, demolida por orden de Stalin en el siglo XX para permitir desfiles más pomposos en esta zona de la ciudad. Las fotografías que se tomaron con anterioridad a esta demolición resultaron indispensables para erigir el nuevo templo.

Catedral de Kazán

Galerías GUM

Dentro de la Plaza Roja también merecen una visita, y más de una, las Galerías GUM: un gran espacio comercial con más de 1.200 tiendas de alta gama. Aunque estos establecimientos no están al alcance de todos los bolsillos, pasear por estas galerías y sentir su exclusivo glamur es gratuito. Un remedio más para combatir el inclemente tiempo moscovita en los días más crudos del largo invierno ruso.

Galerías GUM

Saboreando Moscú

Sopas, guisos, ensaladas, dulces… La gastronomía de Moscú es un crisol de sabores que sorprenden incluso a los paladares más exquisitos. La sopa Borsch es uno de los platos más característicos, pero no el único. La ensalada Olivier o ensaladilla rusa, la pasta rellena Vareniki, la ternera Strogonoff o la crema Smetana son otras deliciosas recetas que sería todo un pecado no probarlas si os encontráis en Moscú. “приятного аппетита“ (priyatnogo appetita), es decir, ¡Buen provecho!

Tortitas típicas de Moscú

Moscú de un vistazo

Población: 12.500.123 habitantes.

Tamaño: 2.511 kilómetros cuadrados.

Idioma: ruso.

Moneda: rublo.

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