San Petersburgo no solo es la segunda ciudad más importante de Rusia, si no que alberga el título de ser una de las ciudades más hermosas del mundo. Su historia, sus monumentos, la vida de sus habitantes y la fuerza cultural que desprende la hacen merecedora absoluta de su fama.

A pesar de haber vivido alguno de los años más agitados del pasado ruso, San Petersburgo ha sabido rehacerse y actualmente es uno de los destinos imprescindibles para los amantes de los viajes. ¿Encontraremos a Anastasia? ¡Comenzamos!

Un poco de historia

Zares, revoluciones, comunismo, guerras mundiales, espías… San Petersburgo cuenta con una historia repleta de momentos cruciales y que han repercutido en la actualidad mundial.

Pedro el Grande fue el encargado de crear la que fuera capital imperial rusa, con el propósito de acercar Rusia a Europa. A partir de ese momento, laVenecia del norte” ha sido testigo de momentos muy dulces, como la formación de la primera escuela rusa de ballet, y otros no tan dulces, como las distintas revoluciones políticas y sociales que han azotado a los petersburgueses.

La primera revolución data de 1905, protagonizada tristemente por el “Domingo sangriento”, día en el que murieron miles de manifestantes en la explanada del Palacio de Invierno a manos de la guardia imperial rusa. Más tarde llegó el asalto al palacio de octubre, la llegada de Lenin al poder, la ocupación nazi y, finalmente, su posterior liberación para convertirse en la segunda ciudad más importante de Rusia, por detrás de Moscú.

¿Qué ver en San Petersburgo?

Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada

Es una de las iglesias más bonitas de San Petersburgo. Poco tiene que envidiarle a la Catedral de San Basilio de Moscú, pues sus cinco cúpulas bañadas en cobre y los llamativos colores de estas y de su fachada le aportan un carácter de ensueño.  Además, el interior y la historia que alberga de la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada no es menos importante, pues se edificó en el mismo lugar en el que fue asesinado el zar Alejandro II.

Palacio de Catalina

Aunque no se encuentra en San Petersburgo, su visita es un imprescindible. Situado en Pushkin, este imponente palacio es una obra maestra que deslumbra a todos sus visitantes. El Palacio de Catalina se construyó y reconstruyó a un ritmo frenético para estar siempre a la última moda. Las distintas salas están decoradas con espejos, paneles, muebles y todo tipo de elementos realizados en ámbar. Sin embargo, tras la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, el interior del palacio quedó totalmente destrozado.

¡No os preocupéis! El palacio se reconstruyó a la perfección y se puede visitar al completo.

Museo del Hermitage

El Museo del Hermitage es una de las pinacotecas más importantes del mundo. Obras de Rubens, Tiziano, Caravaggio, Leonardo da Vinci, el Greco o Tintoretto se pueden admirar en su interior, además de tener exposiciones de todas las temáticas. Catalina la Grande fue la encargada de comenzar esta colección, mandando construir un edificio anexo al Palacio de Invierno para mostrar sus piezas más preciadas. Hoy, es un indispensable para los amantes del arte. No os perderéis nada con la visita guiada por el Museo Hermitage.

Fortaleza de San Pedro y San Pablo

La Fortaleza de San Pedro y San Pablo está situada en la isla de Záyachi. Los seis bastiones que la forman están unidos con unas imponentes murallas, sirviendo como cuartel general de la policía secreta, una de las cárceles más temidas del imperio ruso y un laboratorio para investigar el uso de la tecnología en cohetes rusos. Conociendo estos usos, sorprende aún más la ubicación de la Catedral de San Pedro y San Pablo en su interior, protegida por las enormes murallas.

Puentes de San Petersburgo

Podríamos haber seguido seleccionando iglesias o palacios como imprescindibles en San Petersburgo, pero los puentes de la ciudad merecen un hueco en esta lista. Cada uno de los puentes que forman San Petersburgo poseen su propia historia. Ingeniería y diseño se mezclan a la perfección en los más de 500 puentes que se pueden admirar. No dejéis de hacer el tour nocturno en barco por los puentes levadizos. Verás el Puente del Banco, el Puente Hermitage, el Puente Anichkov, el Puente de la Trinidad o el Puente del Palacio desde el agua.

Saboreando San Petersburgo

Una de las mejores formas de conocer un país es a través del paladar, y San Petersburgo no iba a ser menos. Si alguna vez habéis visto la película ‘El curioso caso de Benjamin Button’, recordaréis los blinis con caviar que Brad Pitt toma en su viaje a San Petersburgo. Hacedle caso, no dejéis de probar esta delicia.

Así mismo, la ciudad rusa cuenta con recetas clásicas pero atrevidas, de un intenso sabor y con influencias multiculturales. El borsch, la ensalada Olivier o la ternera Strogonoff son algunos de sus platos más típicos. Acompañadlo de un buen vodka, no os arrepentiréis.

San Petersburgo de un vistazo

Tamaño: 1.439 kilómetros cuadrados.

Idioma: ruso.

Moneda: Rublo ruso (RUB)

 

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