Comida marroquí: los 7 platos más típicos de Marruecos
La comida típica de Marruecos nace del encuentro entre tradiciones bereberes, árabes, andaluzas y, en menor medida, francesas. Bien es sabido, que la comida marroquí se reconoce por el uso generoso de especias como el comino, el azafrán, la canela y el jengibre. Además, la carne de cordero, las verduras de temporada y los frutos secos son su materia prima fundamental.
Pero… ¿cuáles son platos más representativos de la comida marroquí? La comida más típica de Marruecos es sin duda el cuscús, servido tradicionalmente los viernes, el tajín, cocinado a fuego lento en un recipiente de barro; la pastela, a base de carne y almendras; y la harira, la sopa que acompaña el iftar durante el Ramadán. A estos se suman decenas de variantes regionales, dulces a base de miel y almendra, y un ritual del té a la menta que cierra casi cualquier comida.
¿Cuál es la comida típica de Marruecos?
1. Cuscús marroquí, el plato de la comunidad
El cuscús se prepara con sémola de trigo duro cocida al vapor, tradicionalmente en tres pasadas sucesivas que la dejan esponjosa y ligera. Se sirve con verduras como calabaza, zanahoria, calabacín y col, acompañadas de carne de cordero, pollo o, con menos frecuencia, ternera. Algunas versiones, incluso, incluyen pasas y cebolla caramelizada, un contraste dulce que sorprende a quien lo prueba por primera vez.
En las familias marroquíes es costumbre cocinar el cuscús los viernes, día de oración colectiva, y compartirlo después de ir a la mezquita. Si quieres aprender a prepararlo con las proporciones adecuadas, participando en una clase de cocina marroquí en Marrakech descubrirás el paso a paso.

2. Tajín, la cocción lenta que da nombre al plato
El tajín toma su nombre del recipiente de barro con tapa cónica en el que se cocina, pensado para condensar el vapor y devolverlo al guiso. Esta técnica mantiene la carne tierna sin necesidad de mucho líquido. Las variantes más habituales son el tajín de pollo con limón confitado y aceitunas, el de cordero con ciruelas y almendras, y el kefta, a base de albóndigas especiadas cocinadas en salsa de tomate, a menudo con un huevo escalfado en el centro.
Cada ciudad tiene sus propias combinaciones. En Agadir, por ejemplo, es habitual encontrar tajín de pescado, dada su cercanía al Atlántico. Curioso, ¿verdad?

3. Pastela, el contraste entre dulce y salado
La pastela es una tarta salada de pasta filo finísima, rellena tradicionalmente de pollo, almendra picada y huevo, y espolvoreada por encima con azúcar glas y canela. ¡Pura delicia!
Este plato nace en la tradición andalusí que llegó a Marruecos hace siglos a través de Fez, ciudad que hoy sigue considerándose la cuna de esta receta. Es el plato que se sirve en las ocasiones importantes, de las bodas a las fiestas religiosas, y es lo que convierte a la pastela en uno de los platos típicos de Marruecos más reconocibles. Si estás por la zona, una clase de cocina marroquí en Fez te mostrará cómo estirar la pasta filo a mano, como siguen haciendo muchas familias de la medina.

4. Harira, la sopa que abre el iftar
La harira es una sopa a base de tomate, lentejas, garbanzos y pequeños trozos de carne, aromatizada con cilantro, jengibre y perejil, y a menudo espesada con harina o huevo batido. Durante el Ramadán es el primer plato que rompe el ayuno al anochecer, servido junto a dátiles y dulces de miel.
No obstante, aunque es típico del Ramadán, la encuentras todo el año en restaurantes y mercados, sobre todo en las estaciones más frías. Es uno de los platos más económicos y más consumidos por los propios marroquíes, así que probarla es también una buena forma de entender qué come de verdad quien vive en Marruecos, más allá de los menús turísticos.

5. Carne a la brasa: kefta, mechoui y tanjía
Más allá de los guisos, la cocina marroquí tiene una fuerte tradición de carne a la brasa. Aquí, diferenciamos tres productos principalmente:
- Kefta: pinchos de carne picada especiada, que suelen servirse como entrante o como plato principal acompañados de pan.
- Mechoui: cordero entero cocinado lentamente al horno o al espetón, típico de las grandes ocasiones y celebraciones familiares.
- Tanjía: una especialidad originaria de Marrakech que consiste en carne, normalmente ternera, cocinada durante horas en un tarro de barro sellado, confiado tradicionalmente al horno del hammam del barrio durante la mañana. Un tour gastronómico por Marrakech suele ser la mejor ocasión para probar la tanjía preparada según el método tradicional, difícil de encontrar fuera de la ciudad.

6. Comida callejera marroquí: qué probar en la calle
En los zocos y las plazas, la comida de calle cuenta un lado más informal de la cocina marroquí, casi siempre más económico que los restaurantes turísticos. Pero… ¿qué podemos encontrar en estos lugares?
El msemen es una torta de hojaldre para rellenar con miel o queso, la harcha es una tortita de sémola hecha a la plancha, y los brochettes son pinchos de carne a la brasa que se venden directamente en el puesto para comer de pie. En Esauira, donde el puerto abastece cada día los puestos de pescado fresco, participar en un tour de comida callejera por Esauira te llevará entre los vendedores del mercado de pescado y los puestos de la medina. Allí, las sardinas a la brasa y los calamares fritos destacan entre lo más demandado.

7. Dulces típicos y el ritual del té a la menta
Entre los dulces más extendidos están los chebakia, flores de masa frita y miel cubiertas de semillas de sésamo, que suelen prepararse en grandes cantidades durante el Ramadán. Igualmente conocidos son los cuernos de gacela (Kaab el Ghazal), pastelitos con forma de media luna rellenos de pasta de almendra aromatizada con agua de azahar. Otros dulces típicos son:
- Makroud: rombos dorados rellenos, hechos con una masa a base de sémola y mantequilla (o aceite), rellenos de pasta de dátil aromatizada con canela y agua de azahar, fritos (u horneados) y después sumergidos en miel caliente.
- Cigares aux amandes: rollitos dorados y brillantes, preparados envolviendo una pasta de almendra (dulce, con canela y azahar) en pasta warka (similar a la pasta filo), fritos y bañados en miel.
- Bourse aux amandes: fardos con forma de saquito atados por arriba, hechos con hojaldre fino relleno de almendra molida o frutos secos, dorados y pasados por miel.
- Mignardises marroquíes: dulcecitos adoptados de la repostería francesa, a menudo coloridos, con forma de flor o roseta. También aquí se usa la pasta de almendra aromatizada y el sésamo.
Estos dulces suelen acompañarse de una humeante taza de té a la menta, servido tradicionalmente desde una altura considerable para crear espuma en la superficie. Ofrecerlo se considera un gesto de hospitalidad, así que rechazarlo, en muchas casas marroquíes, se percibe como una falta de respeto. Se sirve en vasitos de cristal, a menudo varias veces durante la misma visita, siempre muy azucarado.

Especias y condimentos marroquíes
Detrás de cada plato marroquí hay una mezcla de especias cuidada con esmero. El ras el hanout, cuyo nombre significa literalmente «lo mejor de la tienda», puede contener hasta treinta ingredientes distintos entre canela, cardamomo, clavo y pimienta.
El limón confitado, conservado en sal durante semanas, le da al tajín de pollo su característico toque ácido. El aceite de argán, extraído de un árbol que crece casi en exclusiva en el suroeste del país, se usa tanto en la cocina como en el amlou, una crema para untar a base de almendra y miel. Reconocer estos ingredientes en los menús te ayuda a orientarte mejor entre las variantes regionales de un mismo plato.

Qué comer en Marruecos ciudad a ciudad
Cada ciudad marroquí tiene especialidades y costumbres ligeramente distintas, y conviene conocerlas antes de organizar el itinerario. En Marrakech encuentras la oferta gastronómica más amplia del país, desde los puestos de la plaza Jemaa el-Fna hasta los restaurantes más selectos de la medina. Puedes ver más opciones en la sección de actividades gastronómicas en Marrakech, y también en nuestra guía sobre qué ver en Marrakech.
En Fez, considerada por muchos la capital gastronómica de Marruecos, la tradición culinaria es más antigua y refinada. La ciudad es famosa precisamente por la pastela y por una cocina de corte transmitida de generación en generación. Puedes profundizar en ella con un tour gastronómico por Fez, tema que también tocamos en nuestro artículo sobre qué ver en Fez en dos días.
En Tánger, frente al estrecho de Gibraltar, la cocina nota la influencia española y portuguesa, sobre todo en los platos de pescado. Un tour gastronómico por Tánger es una buena forma de descubrir esta gastronomía sin tener que buscar por tu cuenta los mejores locales. A su vez en Chefchaouen, los quesos de cabra y los platos a base de hierbas de montaña se suman al repertorio clásico. Puedes explorarlos igualmente con un tour gastronómico por Chefchaouen.

La comida típica marroquí, con sus colores y sus sabores, es el espejo de un país nacido de antiguos intercambios comerciales y culturales, que ha sabido sacar lo mejor de los ingredientes más sencillos. Probar la comida marroquí es, por tanto, una de las formas más directas de entrar en contacto con el espíritu más auténtico del país, un ingrediente esencial para un viaje a Marruecos inolvidable.