Qué comer en Budapest: los platos típicos que debes probar
En Budapest, la comida es un ritual pausado. Hablamos de sopas humeantes, carne guisada con pimentón y dulces rellenos de amapola o nuez a los que se le dedica mucho tiempo y mimo. Si tienes previsto un viaje a esta capital y quieres saber qué comer en Budapest te ayudamos a orientarte para empezar a entender sus menús que, muchas veces, están escritos solo en húngaro.
El gulasch, la sopa de pescado halászlé, el pollo al pimentón con ñoquis nokedli, los rollitos de col töltött káposzta y dulces como la tarta Dobos o el strudel son algunos de los platos típicos que pudes catar. Si aún estás decidiendo el itinerario, te recomendamos también echar un vistazo a nuestra guía sobre qué ver en Budapest.
| Plato | Categoría | Qué esperar |
|---|---|---|
| Gulyásleves | Sopa | Ternera, patata y pimentón en caldo espeso |
| Pörkölt | Plato principal | Guiso de carne con ñoquis nokedli |
| Töltött káposzta | Plato principal | Rollitos de col rellenos de carne |
| Lángos | Comida callejera | Masa frita con nata agria y queso |
| Tarta Dobos | Dulce | Capas de bizcocho y caramelo |
| Kürtőskalács | Dulce | Cono dulce con sabor a canela cocinado a la brasa |
¿Qué es típico de comer en Budapest?
1. Entrantes y sopas
La cocina húngara no tiene entrante en el sentido español del término. La sopa abre casi siempre la comida. Se considera un plato importante por derecho propio.
La más famosa es el gulyásleves, la sopa de ternera con pimentón, patata y cebolla. De ahí viene el nombre gulasch, que a menudo se confunde con el estofado.
Igual de extendida es la halászlé, una sopa de pescado de río, picante. Es típica de las zonas junto al Danubio y el Tisza, y se prepara con abundante pimentón dulce y picante. Si prefieres algo más ligero, prueba el lecsó, un sofrito de pimiento, tomate y cebolla que también acompaña otros platos como guarnición.
Para un tentempié callejero, el lángos sigue siendo un clásico. Se trata de un disco de masa frita servido con nata agria, queso rallado y ajo. En estética te recordará a una pizza pero con una masa que tiene un sabor similar a los churros. Curioso, ¿verdad? Es perfecto para probar mientras paseas entre los mercados de la ciudad.

2. Platos principales
Lo que en Hungría más se acerca al concepto de primer plato es el pörkölt, un guiso de carne de ternera o cerdo cocinado a fuego lento con cebolla, pimentón y manteca. Suele servirse con los ñoquis nokedli o con pasta. Una variante muy querida es el paprikás csirke, pollo al pimentón con nata agria, que se sirve del mismo modo.
No te pierdas tampoco el túrós csusza, pasta corta aliñada con requesón húngaro túró, nata agria y panceta crujiente. Es un plato rústico, dulce y salado a la vez. Se prepara mucho en las casas húngaras, pero también es fácil encontrarlo en los locales de la capital.

Entre los platos principales más representativos está también el töltött káposzta, rollitos de col rellenos de carne picada, arroz y especias. Se cocinan en un caldo de tomate y chucrut fermentado. Es un plato invernal por excelencia, que se prepara a menudo con motivo de las fiestas.
Hungría tiene además una larga tradición ligada al cerdo. El disznótoros reúne distintos cortes de carne, embutidos y productos derivados de la matanza tradicional. El csülök, el codillo de cerdo asado o guisado, es una de las propuestas más contundentes que encontrarás en los menús de la capital. Quien busque sabores más selectos puede probar el libamáj, el hígado de oca, un ingrediente en cuyo comercio Hungría está entre los principales productores del mundo.

3. Guarniciones típicas
Junto a los ya citados nokedli, es habitual encontrar el savanyúság acompañando los guisos. Es un surtido de verduras encurtidas (col, pepino, pimiento) que equilibra la contundencia de los platos principales con un toque ácido.
El puré de patata, llamado krumplipüré, y el arroz con mantequilla completan las guarniciones. Suelen ser sencillas, pensadas para acompañar sin tapar el sabor de la carne.

4. Dulces húngaros
La repostería húngara merece un capítulo aparte. La tarta Dobos tiene finas capas de bizcocho alternadas con crema de chocolate y una cobertura crujiente de caramelo. Nació precisamente en Budapest a finales del siglo XIX, y sigue siendo hoy uno de los símbolos dulces de la ciudad.
El strudel, llamado rétes en húngaro, se encuentra con rellenos muy distintos: manzana, requesón, semillas de amapola. Las palacsinta, por su parte, son crepes finas rellenas de mermelada, chocolate o queso dulce. ¡Pura delicia!
Si paseas por el centro, reconocerás fácilmente el olor del kürtőskalács. Es el dulce con forma de cono cocinado a la brasa y cubierto de azúcar, canela o nueces picadas, que se vende en puestos callejeros. Para quien prefiera postres más elaborados, el somlói galuska es de los más queridos por los propios húngaros: una copa a base de bizcocho, crema, pasas, nueces y chocolate fundido.

5. Bebidas típicas húngaras
Hungría tiene una tradición vinícola más antigua de lo que se piensa. La región de Tokaj, al noreste del país, produce vinos dulces de postre considerados de los mejores del mundo. El país también ofrece tintos con cuerpo, como el Egri Bikavér, la «sangre de toro».
Entre los destilados, el pálinka es un aguardiente de fruta normalmente de albaricoque, ciruela o pera, que aparece en casi cualquier ocasión de convivencia. El Unicum, un licor amargo de hierbas de sabor intenso, se considera toda una institución nacional.
Igualmente, la cerveza local, menos conocida que la checa o la alemana, acompaña bien los platos más especiados y se encuentra fácilmente en cualquier local de la ciudad.

¿Dónde probar la comida típica húngara en Budapest?
El Mercado Central, cerca del puente de la Libertad, es uno de los mejores sitios para probar en un solo lugar embutidos, quesos, pimentón en polvo y dulces locales. También tiene varios puestos de comida callejera donde puedes probar lángos y sopas de todo tipo.
Muchos de los famosos ruin pubs de la ciudad, locales instalados en edificios abandonados del barrio judío, ofrecen también menús nocturnos con platos tradicionales reinterpretados. Reservando un tour de fiesta por los ruin pubs de Budapest puedes descubrir varios en una sola noche, acompañado de un guía local. Eso si, el ambiente es bastante distinto al de los restaurantes clásicos.
Si prefieres combinar la comida con las vistas de la ciudad, un crucero por el Danubio con cena es una solución en la que quizá no habías pensado. Muchos de estos barcos ofrecen la posibilidad de disfrutar de una comida a la vez que se realiza la navegación.

Consejos prácticos para comer en Budapest
Los precios en Budapest siguen siendo, en general, más bajos que en otras capitales europeas. Aunque en las zonas más turísticas del centro las tarifas pueden acercarse a los precios más occidentales, no es la norma habitual.
Los horarios de las comidas siguen más o menos el estándar europeo. La comida se realiza entre las 12:00 y las 14:00 horas, y la cena a partir de las 19:00 horas, aunque muchos locales abren hasta tarde. Se trata, en cualquier caso, de horarios orientativos, así que conviene confirmarlos siempre con los restaurantes antes de ir.
Por último, cabe decir que después de una comida abundante, muchos budapestinos eligen relajarse en las termas históricas de la ciudad. Es una tradición tan arraigada como la gastronómica.

Entre sopas contundentes, guisos aromatizados con pimentón y dulces que cuentan más de un siglo de repostería, entender qué comer en Budapest es también entender un poco su historia y sus tradiciones campesinas. Cada plato, desde el sencillo lángos de calle hasta la refinada tarta Dobos, lleva consigo un pedazo de identidad húngara.