Qué ver en Carcassonne: 10 iconos de su emblemática ciudadela
Torreones, murallas, castillos, puertas de aspecto inexpugnable, basílicas… Todas estas construcciones medievales forman parte de la amplia lista sobre los monumentos imprescindibles que hay que ver en Carcassonne. Esta ciudad de Occitania, una bella región del sur de Francia, cuenta con una de las ciudadelas más espectaculares de Europa. ¡Su aspecto medieval realmente impresiona!
Pero, ¿por qué la ciudadela de Carcassonne está tan bien conservada? La razón se debe a las restauraciones llevadas a cabo en el siglo XIX por el famoso arquitecto francés Eugène Viollet-le-Duc, que devolvió el esplendor a un recinto fortificado que estaba prácticamente en ruinas. Esta reforma fue bastante polémica, ya que añadió elementos de la arquitectura medieval que no se correspondían con el diseño original del cercado. A pesar de todo, el nuevo trazado impulsó el turismo y Carcassonne es en la actualidad uno de los destinos más visitados de Francia.
Un día es suficiente para visitar el recinto amurallado de Carcassonne y descubrir todos los atractivos que guarda intramuros su famosa ciudadela, que está declarada Patrimonio de la Humanidad. ¿Por dónde empezar? ¿Qué monumentos no hay que perderse? A continuación, te detallamos todo lo que necesitas saber para disfrutar de una jornada inolvidable en este destino tan especial, cuya visita supone todo un viaje a la Edad Media.
10 imprescindibles que ver en Carcassonne
1. Puerta de Narbona, uno de los principales accesos a la ciudadela
Si tenéis pensado visitar la ciudadela de Carcassonne, lo más recomendable es comenzar el paseo por la Puerta de Narbona, situada en el lado oriental del recinto amurallado. Junto a este acceso, situado en la Place du Prado, hay además un amplio aparcamiento llamado Parking Cité. Se trata de uno de los mejores lugares en los que podrás aparcar tu vehículo, ya que en el resto de la ciudad es bastante complicado encontrar un hueco libre para estacionar.
Además, junto a la Puerta de Narbona o Porte Narbonnaise se encuentra el busto de la dama Carcas, la legendaria heroína que da nombre a la urbe de Carcassonne. Gracias a su astucia, consiguió salvar a la ciudad del asedio de Carlomagno.
Una vez cruces el umbral bajo el arco de la Puerta de Narbona, accederás al interior del recinto amurallado, cuyas calles empedradas y su particular encanto te llevarán de lleno a la Edad Media. Para conocer su legendaria historia te recomendamos esta visita guiada por Carcassonne, donde descubrirás además la leyenda de la dama Carcas.

2. Castillo Condal, la joya de la ciudadela de Carcassonne
En toda lista que se precie sobre qué ver en Carcassonne no puede faltar el castillo Condal de la Cité, que se encuentra en la zona oeste del recinto amurallado. Fue construido en el siglo XII, en pleno auge del románico. De hecho, fue erigido para sustituir a otro baluarte que se encontraba en la zona de la Puerta de Narbona, según diversos estudios.
Lo más curioso de todo es que este castillo cuenta con un foso seco. Contrariamente a lo que suele aparecer en el cine o en la literatura, los fosos de las fortalezas no se rellenaban ni con agua con cocodrilos ni con aceite hirviendo, que era muy caro. Bastaba con crear un amplio terreno alrededor del baluarte que fuera suficiente para favorecer las caídas de todos aquellos enemigos que intentaran una invasión.
He de reconocer que, influido por las películas, pensaba que los fosos medievales estaban llenos de alimañas y otros peligros. Pero no, nada más lejos de la realidad. Cuando viajé por el sur de Francia, hice esta visita guiada por el castillo y murallas de Carcassonne y me contaron lo de los fosos secos, entre otras curiosidades.

3. Murallas de Carcassonne, uno de los grandes emblemas del sur de Francia
Hay un tramo de las murallas de Carcassonne que está abierto al público. El acceso se realiza a través de la fortaleza Condal, por lo que te recomiendo adquirir la entrada conjunta para el castillo y las murallas. Con este ticket podrás recorrer tanto el interior del baluarte como una parte del trazado defensivo que rodea toda la Cité.
Además, merece la pena visitar las murallas porque desde ellas se obtiene una mejor perspectiva de otros elementos defensivos de Carcassonne. Entre ellos destacan los matacanes, es decir, las galerías destinadas a arrojar flechas y otros proyectiles. También verás la barbacana, la estructura destinada a proteger la entrada principal.
Si tienes pensado hacer tu visita en fechas señaladas como fines de semana, puentes, festivos, Semana Santa o Navidad, conviene adquirir con bastante antelación la entrada al castillo y murallas de Carcassonne.

4. Basílica de Saint-Nazaire, uno de los templos más bonitos de Occitania
Otro de los monumentos que hay que ver en Carcassonne es la basílica de Saint-Nazaire. Situada en el extremo sur de la ciudadela, cuenta con uno de los conjuntos de vidrieras más bonitos de Francia. Y eso que tiene que competir con las de la Sainte-Chapelle y las de Notre-Dame, dos visitas imprescindibles que hay que hacer en París.
En el caso del templo de Carcassonne, sus vidrieras de gran colorido otorgan una luminosidad única al templo. En su interior podrás apreciar elementos tanto del románico como del gótico, así como también un espectacular órgano del siglo XVII.
Con este tour privado por Carcassonne conocerás la historia de la basílica y de otros monumentos de la ciudadela en un grupo en exclusiva para ti y tu familia, familiares o amigos.

5. Teatro Jean Deschamps, uno de los lugares que hay que ver en Carcassonne
Pocos turistas que visitan la Cité de Carcassonne saben que, dentro de la misma ciudadela, hay un espacio para ver representaciones. Reconozco que yo también lo desconocía hasta que visité la ciudad. Se trata del Jean Deschamps, un teatro al aire libre que fue construido a principios del siglo XX sobre los restos del antiguo claustro de la basílica de Saint-Nazaire.
El teatro alberga anualmente distintos espectáculos en el marco del Festival de Carcassonne, que acoge diferentes obras de teatro, circo o conciertos. Su privilegiada ubicación, junto a las murallas de ciudad, hace que su acústica sea realmente nítida.

6. Puerta de Aude, uno de los accesos a la ciudadela
Si la Puerta de Narbona es el principal acceso oriental a la ciudadela de la Cité de Carcassonne, la Puerta de Aude es el mejor punto para entrar por el lado occidental. Se denomina así porque es la más próxima al río Aude, que separa el recinto amurallado de la ciudad moderna de Carcassonne.
Como consejo viajero, te recomiendo acercarte a la Puerta de Aude al atardecer, ya que la luz del ocaso resulta especialmente bella en este lugar. Se trata además de un precioso lugar para captar cómo los tonos anaranjados y escarlatas de la puesta de sol iluminan las murallas.
Otra gran opción para disfrutar del crepúsculo sobre la Cité es este tour por Carcassonne al atardecer.

7. Museos, exposiciones únicas donde aprender del pasado
Dentro del recinto amurallado de Carcassonne hay tres museos: el de la Inquisición, la Casa Encantada y el de la Escuela. Cada uno de ellos ofrece una perspectiva diferente del pasado de la urbe en diferentes épocas.
El Museo de la Inquisición alberga una destacada muestra de objetos e instrumentos de tortura. La entrada a su exposición tiene un precio de 12 euros para adultos y de 8.50 euros para los niños. Por su parte, la Maison Hantée o Casa Encantada recrea una antigua vivienda solariega donde nada es lo que parece, y en la que los amantes de los sustos y de las emociones fuertes seguro que disfrutan de lo lindo. Tiene un precio único de 11 euros.
No obstante, mi favorito es el Musée de l’Ecole, un museo donde se exponen libros, muebles y otros objetos relacionados con los colegios franceses entre 1880 y 1960. Se trata además del museo más barato de los tres, ya que su entrada apenas cuesta 4 euros.

8. Viñedos, terruños excepcionales a los pies de la ciudadela
Si eres amante del vino, otro de los lugares que no puede faltar en tu lista de imprescindibles sobre qué ver en Carcassonne son sus extensos viñedos situados a los pies de su recinto fortificado. De hecho, no hace falta alejarse mucho de las murallas para poder ver los terruños.
Los vinos del Languedoc son muy apreciados tanto en Francia como fuera de sus fronteras. En el caso de las variedades producidas en la zona de Carcassonne, destacan las especialidades tintas elaboradas con uvas Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon. En el caso de las uvas blancas, las más relevantes son las del tipo Chardonnay y Sauvignon Blanc.

9. Rue Cros Mayrevieille, la principal calle comercial del recinto amurallado
Si accedes al recinto amurallado por la Puerta de Narbona, lo primero que te encontrarás será la Rue Cros Mayrevieille. Se trata de la principal calle comercial de la zona de intramuros. Y no lleva un nombre cualquiera, sino el de Jean-Pierre Cros-Mayrevieille: un arqueólogo e historiador de mediados del siglo XIX que, gracias a su trabajo, salvó de la destrucción a la ciudadela de Carcassonne.
En la Rue Cros Mayrevieille encontrarás las principales tiendas de recuerdos de la localidad. Aunque, más allá de los escaparates, te recomiendo que alces la vista hacia arriba. ¿El motivo? La mayoría de los comercios están situados en casas tradicionales que presentan la típica arquitectura medieval occitana.

10. Place Marcou, el mejor rincón gastronómico para reponer fuerzas
Seguramente, después de tanto monumento, a estas alturas te estarás preguntando: ¿Dónde comer en Carcassonne? Dentro de la ciudadela existen varios puntos gastronómicos. Uno de los más importantes es la Place Marcou, donde se concentran numerosos restaurantes de cocina tradicional de Occitania.
Uno de los platos típicos de la región es el cassoulet. Se trata de un guiso muy popular elaborado con alubias blancas, salchichas y otras carnes, principalmente cerdo o pato. Eso sí, te recomiendo probar esta receta en otoño o en invierno, ya que las raciones suelen ser muy contundentes, ideales para los meses más fríos del año.

Carcassonne más allá de su ciudadela
Más allá de la Cité o ciudadela amurallada, cuyas 10 principales atracciones ya hemos mencionado, Carcassonne es un destino que tiene mucho más que ofrecer. Uno de sus principales atractivos es el Canal du Midi, un conducto artificial navegable que ofrece distintos paseos en barco.
Tampoco puedes perderte la catedral de Saint-Michel o la Place Gambetta, donde se encuentra el Museo de Bellas Artes de Carcassonne. Muy cerca de allí se localiza el Pont Vieux. Si te gusta la fotografía, este puente sobre el río Aude es más que recomendable. Y no es para menos, ya que las principales instantáneas de las murallas y torres de Carcassonne que aparecen en las guías de viaje se han captado desde este lugar.

¿Cómo llegar a Carcassonne?
Una vez que ya conoces la lista de lugares imprescindibles que ver en Carcassonne, seguramente te preguntes cómo llegar. Aunque la ciudad cuenta con aeropuerto, lo cierto es que la mejor forma de llegar es por carretera o en tren. La estación del ferrocarril se encuentra junto al Canal du Midi, a solo 40 minutos caminando de la ciudadela.
En mi caso, tomé un tren desde Toulouse hasta Carcassonne. El trayecto apenas dura una hora y el billete cuesta unos 10 euros. Además, se trata de un viaje muy bonito que permite contemplar con calma los hermosos paisajes de Occitania.
Otra opción es esta excursión a Carcassonne desde Toulouse, que incluye además una audioguía en español para conocer la historia de los principales monumentos.
Murallas que parecen sacadas de un cuento de hadas, teatros al aire libre, una exquisita gastronomía, canales navegables en los que poder disfrutar de un agradable paseo en barco… En definitiva, hay muchos motivos para visitar Carcassonne. ¿Cuál es el tuyo?