Qué ver en Dubrovnik y alrededores: 10 imprescindibles de la Perla del Adriático
¿Buscando planes en una de las ciudades más bonitas de Croacia? Pues preparaos para un viaje que os pondrá los sentidos a tope. ¿Por qué es famoso Dubrovnik? Esta joya croata cuenta con un centro histórico Patrimonio de la Humanidad que combina con garbo la elegancia medieval y el desenfado del paraíso mediterráneo. Además, entre sus callejuelas empedradas se han rodado varias escenas de la serie Juego de Tronos. Para nosotros es un destino que conquista a primera vista y seduce para siempre.
¿Cuántos días se necesitan para ver Dubrovnik? Consideramos que son necesarios 3 días para visitar Dubrovnik. Aunque muchos viajeros dedican solo un día a esta ciudad, creemos firmemente que merece la pena dormir al menos dos noches para poder disfrutar de sus encantos con calma. Además, al dedicar más tiempo es posible explorar no solo la ciudad vieja, sino también islas cercanas como Lokrum o el archipiélago de las Islas Elafitas.
Ajustad el sombreo, calzad sandalias cómodas y preparad la cámara, que os espera mucho que hacer y mucho que ver en Dubronik. ¡Bienvenidos a la Perla del Adriático!
¿Qué no te puedes perder en Dubrovnik?
1. Murallas de Dubrovnik
¿Listos para empezar el viaje al pasado? Con las Murallas de Dubrovnik nos trasladaremos a los siglos XII y XV. Un extenso recorrido, ¿no? Y es que esta colosal construcción se trata de un foso casi continuo de casi dos mil metros de longitud y 25 metros de altura. ¡Por supuesto que se tomaron tanto tiempo en levantarlas!
Fueron construidas para repeler invasores de fuerzas otomanas y su perímetro se compone de 16 torres y cuatro grandes fortalezas, entre las que destaca el baluarte Fort Bokar, el Revelin y la Torre Minčeta. Hoy son uno de los mayores atractivos que ver en Dubronik, tanto que recibe más de un millón de visitantes al año.
Para quienes desean conocer los detalles de su historia, una visita guiada o free tour por Dubronik puede abrir las puertas a los secretos mejor guardados de su pasado militar y civil. ¿Quién se anima?

2. Catedral de la Asunción
La catedral de la Asunción de la Virgen María es una edificación barroca que se alza sobre lo que fue una basílica bizantina del siglo VII. En la actualidad, su fachada, articulada en dos niveles, exhibe un portal flanqueado por un gran frontón triangular y una balaustrada con figuras de santos que enmarcan el conjunto.
De los tantos encantos de este templo, resaltan las reliquias de San Blas que sobrevivieron un devastador terremoto. Se trata de un cráneo, una pierna y un brazo que albergan una leyenda de fe y protección que cobra vida cada 3 de febrero en la tradicional procesión por la Fiesta de San Blas.
¿Os apetece conocer más sobre la historia de la Catedral? La opción idónea para ello es uniros al free tour por el Dubrovnik histórico y los escenarios de Juegos de Tronos, que incluye una emotiva parada frente a la edificación.

3. Palacio del Rector
Situado en pleno casco histórico, el Palacio del Rector, cautiva a todo visitante con su historia repleta de tragedia, esplendor y renacimiento. Construido en el siglo XIII sobre estructuras defensivas, fue remodelado tras explosiones de polvorín en 1435. Al contemplarlo desde la plaza frontal, destacan los arcos de estilo veneciano y gótico y las columnas con capiteles renacentistas.
El interior del Palacio del Rector es un auténtico tesoro para quienes se pregunten qué ver en Dubrovnik, en un espacio donde el tiempo parece haberse detenido. Cada sala evoca el esplendor y solemnidad de siglos pasados. Desde el despacho y la cámara del Rector hasta la capilla, el salón del consejo, las sombrías mazmorras y las cárceles marinas que susurran historia de encierro.
Hoy este recinto, funciona como un museo, exhibiendo el mobiliario original, retratos de la nobleza y documentos que narran el brillante comercio y diplomacia de la República Ragusa. Unirse a un free tour por Dubronik resulta una excelente idea para conocer más a detalle la intriga política y el esplendor arquitectónico del histórico edificio.

4. Calle Stradun
Stradun es la arteria peatonal de Dubrovnik que recorre la ciudad vieja de este a oeste. Enmarcada por fachadas renacentistas y pequeñas tiendas que evocan el pasado veneciano de la ciudad, esta calle encarna la esencia de la antigua Ragusa.
A ambos extremos de la Stradun se alzan dos joyas arquitectónicas: las puertas de Pile y Ploče, guardianas de este corredor histórico. Entre ambas, destacan el Monasterio Franciscano con su antigua farmacia y la fuente de Onofrio. Allí, veréis visitantes e incluso, lugareños que suelen detenerse para capturar la foto perfecta.
Para conocer a detalle su relevancia histórica y comercial, nada mejor que realizar una visita guiada por Dubrovnik. Durante el recorrido, sabréis cómo esta calle rectilínea ha sido testigo y escenario de procesiones, mercados y festivales, consolidándose consolidándose como el punto neurálgico por excelencia.

5. Iglesia de San Blas
A pocos pasos del empedrado de Stradun en el corazón histórico de la ciudad, se encuentra la iglesia de San Blas, una parada obligada. Y es que su fachada, de las más ostentosas que ver en Dubrovnik, custodia un recinto que rinde homenaje al patrón de la antigua Ragusa, desde 1706.
Quien se decante por realizar un tour privado por Dubrovnik descubrirá que el edificio encarna la fastuosidad adriática en cada detalle. Una escalinata ceremonial conduce a las cuatro columnas corintias que abrazan un frontón semicircular coronado por figuras de fe. Además, en el centro, se puede apreciar a San Blas en plata.
Visitar la iglesia de San Blas de Dubrovnik significa, sin duda, contemplar el latido identitario de la ciudad. Para completar el encanto, la piedra de la edificación se engalana con tonos ámbar al atardecer y la iluminación tenue en su parte alta la convierte en uno de los monumentos más coquetos de la ciudad.

6. Fortaleza Lovrijenac
La Fortaleza Lovrijenac o de San Lorenzo, también conocida como el “Gibraltar de Dubrovnik” se alza imponente sobre un acantilado de 40 metros al oeste de la ciudad. De esta manera, domina tanto el acceso marítimo como terrestre. Se presume que su construcción data desde el año 1301 para resistir el dominio veneciano.
Desde lo lejos, se puede apreciar la planta triangular que se adapta al saliente rocoso y dos puentes levadizos que permiten la entrada. Al acercarse a su umbral se puede leer la histórica inscripción “No Bene Pro Toto Libertas Venditur Auro”, la libertad no se vende ni por todo el oro del mundo, un recordatorio perenne de la independencia republicana de la nación. Sus muros exteriores, de los más gruesos que ver en Dubronik, alcanzan los 12 metros para repeler ataques, mientras que los internos tienen apenas 60 centímetros.

7. Playas en Dubrovnik
¿Qué ver en Dubrovnik más allá de sus monumentos renacentistas y murallas? Sus encantadoras playas. Y es que su costa es un auténtico encanto de desconexión, donde el azul del Adriático se funde con bancos de arena suave y calas.
La playa Banje, la más famosa, se encuentra en las cercanías de la Puerta de Ploče de las murallas y ofrece vistas privilegiadas de la isla de Lokrum y los fortines. Es perfecta para quienes disfrutan de un día de playa con mucha energía, ya que se pueden encontrar gran cantidad de chiringuitos y elegantes clubes.
Para quienes buscan un entorno menos concurrido y más relajado, una excelente opción es la playa Stevi Jakov. Este paraje se encuentra escondido entre vegetación y acantilados, a 10 minutos en bus hacia el este del centro de Dubrovnik.
Por su parte, la playa Uvala Lapad, ubicada en la península homónima, resulta ideal para ir con la familia por su ambiente tranquilo, aguas poco profundas y restaurantes. También destacan las playas Copacabana, donde muchos hacen deportes extremos, y Bellevue, custodiada por altos riscos y una atmósfera más íntima.

8. Monte Srđ
El imponente monte Srđ, visible desde cualquier punto del centro de Dubrovnik, se levanta a 412 metros de altura como una atalaya natural sobre la Perla del Adriático. Siendo parte de los Alpes Dinaricos, ofrece una de las rutas de senderismo más pintorescas del sur de Croacia.
Desde lo alto desfila la vista a la muralla medieval, la isla de Lokrum e incluso las montañas bosnias en un día despejado. La ruta a pie hacia la cumbre discurre por el sendero principal, de unos dos kilómetros, que comienza en los alrededores de la Puerta de Pile. Pronto, se adentra a un tramo boscoso y pronto se emerge por encima de la línea arbórea, abriendo las panorámicas a cada paso.
Para los menos aficionados a la caminata, una excelente opción es un tour panorámico en autobús descapotable que llega a Bosanka en la parte alta de la colina. Por otro lado, el teleférico de Dubrovnik ofrece una cómoda alternativa, que realiza el recorrido en apenas cuatro minutos y durante el traslado permite divisar hasta 60 kilómetros a la redonda.

9. Isla de Lokrum
Apenas a 600 metros del puerto medieval de Dubrovnik, se encuentra un lugar donde los cipreses, laureles, olivos y pinos abrazan senderos antiguos y laderas. Cubierta el 90% por bosque, la isla de Lokrum o Lacroma es un enclave natural declarado Reserva Especial de Vegetación Forestal y hogar de casi 200 especies de aves.
Sin duda, este islote se alza como uno de los imprescindibles que ver en Dubrovnik. Ya sea en un tour en kayak, un crucero al atardecer o en un paseo en barco privado, merece la pena la travesía porque al llegar, las maravillas no se hacen esperar. Desde las ruinas de un monasterio benedictino de 1203 hasta el jardín botánico, pasando por el Fort Royal en el Monte Glavica, cada rincón sorprende a todo viajero. Y es que Lokrum combina historia, biodiversidad y una atmósfera de cuento. ¡Y qué decir de las playas, para enamorarse!

10. Islas Elafitas
El archipiélago de las islas Elafitas, al noroeste de Dubrovnik, es un conjunto de 14 islotes, aunque las joyas principales para visitar son Koločep, Lopud y Šipan. Con una extensión aproximada de 30 kilómetros cuadrados y menos de mil habitantes entre las tres islas, estos rincones representan el más auténtico sosiego del mar Adriático. ¡Podéis conocer las tres a bordo de este crucero por las islas Elafitas!
En un poco más de 30 minutos desde el puerto de Gruž se llega al archipiélago en un viaje contemplativo de bahías rocosas, acantilados cubiertos de pinos carrasco y cuevas como la famosa “Blue Cave”. Además, las Elafitas ofrecen playas paradisíacas y parajes históricos únicos. En Lopud, por ejemplo, se encuentran varias ruinas e iglesias románicas que engalanan el paisaje.
Por su parte, en Koločep caminaréis entre olivares, naranjos y pintorescas callejuelas de los pueblos Gornje y Donje en tan solo 2,4 kilómetros. Descubriréis estas comunidades que parecen sacadas de una película de época con tradicionales casitas y gente amable. ¡Un sitio digno de robar vuestros corazones!

Qué ver cerca de Dubrovnik
¿Qué tal os suena una escapada a las afueras de la ciudad? Y es que descubrir qué se esconde más allá de las murallas de Dubrovnik en una excursión privada o compartida, transporta a paisajes boscosos y rincones enigmáticos con un pasado de lo más extenso.
También es posible una jornada llena de contrastes culturales en el interior, visitando Mostar y Medujorte, pueblos que revelan el patrimonio arquitectónico a través de preciosos puentes, un santuario mariano y un histórico bazar.
Por su parte, una excursión a Korčula permite visitar una de las islas más grandes del Adriático y conocer la historia del explorador Marco Polo en su pueblo cargado de encanto medieval.

Como veis, esta ciudad costera guarda un carácter único e inconfundible. Y es que es una mezcla de elegancia, legado histórico y belleza escénica. Todo ello se despliega entre murallas, callejuelas empedradas y una atmósfera que cambia con la luz del día.
A través de cada rincón y cada lugar que ver en Dubrovnik, descubriréis siglos de historia y tradición que reflejan el alma de las ciudades costeras de Croacia. Y para enriquecer aún más vuestro viaje, podéis explorar nuestro catálogo de tours, visitas guiadas y excursiones en Dubrovnik, así como nuestro artículo sobre Qué ver en Croacia, ideal para trazar una ruta inolvidable por el país.