Qué ver en Faro en un día: 12 imprescindibles + Mapa
Faro es la capital del Algarve. Para muchos viajeros, es la ciudad del aeropuerto, es decir, el lugar desde el que empezar a explorar las playas del sur de Portugal. Sin embargo, quien pasa algún día o varios en este destino descubre un casco histórico amurallado lleno de calles empedradas, iglesias barrocas, nidos de cigüeñas sobre los tejados y una laguna natural de gran belleza, la Ría Formosa.
¿Cuántos días hacen falta para ver Faro? Creemos que un día es suficiente para ver el casco antiguo y los principales monumentos de Faro. Con dos o tres días se puede añadir un día de playa en las islas de la Ría Formosa y excursiones a Tavira, Olhão o las cuevas de Benagil, aunque muchos viajeros realizan estas excursiones desde otros destinos cercanos y así van cambiando de ciudad cada día.
¿Qué ver en Faro en un día?
1. Vila Adentro
La Vila Adentro, también llamada Cidade Velha, es el corazón histórico de Faro, el antiguo recinto amurallado de la ciudad. Este casco antiguo es de origen romano y árabe, y conserva buena parte de sus murallas y algunas de sus puertas originales. Dentro, las calles empedradas, las casas blancas y las plazas con naranjos crean uno de los rincones más tranquilos y bonitos del Algarve.
Dentro del recinto merece la pena detenerse en la plaza de Afonso III, una de las más pintorescas del casco antiguo, donde se encuentra el Museo Municipal. Ya fuera de las murallas, destaca el palacete Belmarço, un elegante edificio historicista de principios del siglo XX que mandó construir un rico comerciante de la ciudad. Está cerrado al público, pero merece la pena contemplar su exterior.
Cabe decir que gran parte de la ciudad quedó destruida por el terremoto de 1755, por lo que muchos de los edificios actuales son de los siglos XVIII y XIX, aunque todavía se pueden ver restos medievales en las murallas. Sea como sea, la mejor forma de conocer su historia es unirse a un free tour por Faro con guía en español.

2. Arco da Vila
El Arco da Vila es la entrada principal a la Vila Adentro y uno de los monumentos más fotografiados de Faro. Su fachada es neoclásica y fue construido a principios del siglo XIX por encargo del obispo Francisco Gomes do Avelar. En su interior esconde una antigua puerta árabe de herradura, uno de los pocos ejemplos de este tipo de arquitectura que se conservan en Portugal.
En lo alto del arco, junto a la estatua de Santo Tomás de Aquino, es habitual ver nidos de cigüeñas, una de las imágenes más típicas de Faro. Además del Arco da Vila, el recinto conserva otras dos puertas: el Arco do Repouso, donde según la tradición descansó el rey Alfonso III tras conquistar la ciudad en el siglo XIII, y la Porta Nova, que da al lado de la ría.
3. Catedral de Faro y Largo da Sé
La catedral de Faro, o Sé, es el monumento más importante de la ciudad. Su construcción comenzó en 1251, poco después de la conquista cristiana, en el lugar que antes ocupaban el foro romano y una mezquita. Los saqueos, incendios y terremotos que ha sufrido explican su mezcla de estilos: una torre de aspecto gótico, capillas renacentistas e interiores barrocos con azulejos y retablos dorados.
El gran atractivo de la visita es subir a la torre campanario, desde donde se obtiene una de las mejores vistas de Faro, con los tejados del casco antiguo y la Ría Formosa al fondo. ¡Momento foto!
Asimismo, la catedral preside el Largo da Sé, una plaza rodeada de naranjos donde también se encuentran el Palacio Episcopal, el Seminario y el Ayuntamiento. Un rincón realmente encantador.

4. Museo Municipal de Faro
El Museo Municipal ocupa el antiguo convento de Nossa Senhora da Assunção, un edificio del siglo XVI con uno de los claustros renacentistas más bonitos del Algarve. Sus salas recorren la historia de la región desde la Prehistoria hasta la época moderna.
La pieza más famosa de su colección es el gran mosaico romano del Dios Océano, hallado en Faro y considerado uno de los mejores mosaicos romanos del sur de Portugal. El museo es pequeño y se visita en menos de una hora, por lo que encaja perfectamente en un recorrido por el casco antiguo.
Si te interesa la cultura popular, muy cerca se encuentra el Museo Regional del Algarve, dedicado a las tradiciones, los oficios y la vida cotidiana de la región. Ambos tienen entradas muy económicas y suelen cerrar los lunes, así que conviene consultar el horario antes de ir.
5. Igreja do Carmo y la capilla de los Huesos
La igreja do Carmo es una iglesia barroca del siglo XVIII, con dos torres y una fachada decorada en tonos amarillos. Para nosotros, es uno de los templos más bonitos de Faro. Su interior está repleto de retablos de talla dorada, pero lo que atrae a la mayoría de los visitantes está en la parte trasera: la capilla de los Huesos.
Esta pequeña capilla, levantada a principios del siglo XIX, tiene las paredes y el techo completamente cubiertos con los huesos y calaveras de más de 1.000 monjes carmelitas, procedentes del antiguo cementerio del convento. Sobre la entrada, una inscripción invita a reflexionar sobre la brevedad de la vida. Es uno de los lugares más sorprendentes que ver en Faro, aunque puede impresionar a los más sensibles.

6. Calle de Santo António
¿Ganas de hacer unas compras en Faro? El eje comercial es la calle de Santo António, una vía peatonal con el típico suelo de calçada portuguesa, llena de tiendas, pastelerías y terrazas. Es el lugar perfecto para probar dulces del Algarve, elaborados con almendra, higo y algarroba.
Muy cerca se encuentran otros lugares interesantes, como la iglesia de São Pedro, con su interior forrado de azulejos, y el Teatro Lethes, un teatro de estilo italiano inaugurado en 1845 en un antiguo colegio jesuita. Para explorar la ciudad sin cansarse, el tour privado en tuk tuk por Faro pasa por sus lugares más emblemáticos.
7. Marina de Faro y Jardim Manuel Bivar
La marina es el punto de encuentro de Faro y el lugar donde la ciudad se abre a la Ría Formosa. Junto a los barcos amarrados se encuentra el Jardim Manuel Bivar, un pequeño parque con palmeras y quioscos, y las letras gigantes de Faro, una de las fotos más habituales de los visitantes.
Desde aquí salen la mayoría de los barcos hacia las islas de la ría, y al atardecer es uno de los mejores lugares para pasear junto a la muralla y ver cómo cae el sol sobre la laguna. Si prefieres conocer la ciudad de una forma diferente, el tour en segway por Faro recorre tanto el casco antiguo como el entorno de la ría.
8. Parque Natural de la Ría Formosa
La Ría Formosa es la gran joya natural de Faro y está considerada una de las Siete Maravillas Naturales de Portugal. Se trata de una laguna costera de unos 60 kilómetros, protegida del océano por un cordón de islas e islotes de arena, con marismas, canales y salinas donde viven cientos de especies de aves, como flamencos, garzas y cigüeñas.
La mejor forma de conocerla es desde el agua. El paseo en barca ecológica por la Ría Formosa recorre sus canales en un barco solar, y para los aficionados a la ornitología, el avistamiento de aves en la Ría Formosa permite observar las especies que habitan en estos humedales.

9. Isla Deserta, Farol y Culatra
Las islas de la Ría Formosa esconden algunas de las playas más tranquilas del Algarve. La isla Deserta, también conocida como isla Desierta o Barreta, es un arenal casi virgen donde se encuentra el cabo de Santa María, el punto más al sur de Portugal continental. La isla Farol debe su nombre a su faro, y la isla Culatra conserva un pequeño pueblo de pescadores.
Hay varias formas de llegar. El paseo en barco por las islas Deserta y Farol combina navegación por la ría y tiempo libre en ambas islas. Si prefieres ir por tu cuenta, el ferry entre Faro e isla Deserta permite pasar el día en la playa, y el barco a las islas Deserta, Farol y Culatra permite saltar de una a otra a tu ritmo.
10. Playa de Faro
La playa de Faro se encuentra en la isla de Faro, una lengua de arena unida al continente por un puente, a pocos kilómetros del centro y muy cerca del aeropuerto. Es la playa más accesible de la ciudad, con varios kilómetros de arena fina, chiringuitos y restaurantes de pescado.
Se puede llegar en autobús urbano desde el centro o en los barcos que salen junto a la Porta Nova durante la temporada de verano. Si caminas hacia el este por la arena, llegarás a la praia da Barrinha, un tramo casi virgen en el extremo de la península, mucho más tranquilo que la zona principal. Su lado de la ría es perfecto para ver el atardecer, mientras que el lado del océano tiene más oleaje y es el preferido para bañarse.

11. Palacio de Estoi y ruinas romanas de Milreu
A unos 10 kilómetros de Faro se encuentra el palacio de Estoi, un palacio rococó de color rosa levantado entre los siglos XVIII y XIX rodeado de jardines con estatuas, fuentes y azulejos. Hoy funciona como hotel, pero sus jardines y algunas de sus salas se pueden visitar.
A pocos minutos se encuentran las ruinas romanas de Milreu, los restos de una gran villa romana de los siglos I al IV, con termas, mosaicos de peces y un templo dedicado al culto del agua. Ambas visitas se pueden combinar en una mañana y son perfectas para quienes buscan algo diferente a la playa.
12. Olhão y Tavira
Muy cerca de Faro hay dos pueblos que merecen una escapada. Olhão, a solo diez minutos, es un pueblo pesquero famoso por sus mercados junto a la ría, con un mercado de pescado y otro de frutas y verduras en dos edificios de ladrillo rojo. Es también el punto de partida de los barcos hacia la isla de Armona y la isla Culatra.
Tavira, a unos 30 kilómetros, es uno de los pueblos más bonitos del Algarve, con un puente medieval sobre el río Gilão, conocido popularmente como puente romano, decenas de iglesias y casas con tejados a cuatro aguas. Desde allí se llega a la isla de Tavira y a la famosa playa del Barril, conocida por su cementerio de anclas.

Itinerario para visitar Faro en un día
Faro es una ciudad pequeña y sus principales monumentos se pueden ver en un día, aunque lo ideal es combinar la visita al casco antiguo con un paseo por la Ría Formosa. Recomendamos empezar por la mañana en la Vila Adentro. Cruza el Arco da Vila, visita la catedral y sube a su torre, y continúa por el Museo Municipal y el Arco do Repouso.
A mediodía, sal de las murallas hacia la igreja do Carmo para ver la capilla de los Huesos y come en alguna de las tascas del centro. Por la tarde, embarca hacia las islas de la Ría Formosa o haz un paseo en barco por sus canales. Al volver, pasea por la marina y el Jardim Manuel Bivar al atardecer y cena marisco en el casco antiguo. Si tienes dos o tres días, puedes añadir el palacio de Estoi, Olhão, Tavira o una excursión por la costa del Algarve.
Qué comer en Faro
La gastronomía de Faro gira en torno al mar y a la Ría Formosa. El plato estrella es la cataplana, un guiso de pescado y marisco que toma su nombre de la olla de cobre en forma de concha en la que se cocina. También son imprescindibles las sardinas a la brasa, el pulpo, el arroz de marisco y las almejas y ostras de la ría, que se crían en sus aguas.
De postre, prueba los dulces del Algarve hechos con almendra, higo y algarroba, como el Dom Rodrigo, una especialidad de huevo y almendra envuelta en papel de colores. Para cenar o tomar algo, las calles alrededor de la rua Conselheiro Bivar, junto a la marina, concentran muchos bares y restaurantes con ambiente.
Mejores excursiones desde Faro
Faro es la base perfecta para visitar el Algarve. La excursión más popular es la de la cueva de Benagil, una gruta marina con una abertura en el techo por la que entra la luz del sol, situada a una hora de la ciudad. La excursión a las cuevas de Benagil, Algar Seco y la playa de la Marina recorre algunos de los paisajes más espectaculares de la costa con guía en español.
Para los amantes de la fauna marina, el avistamiento de delfines en Faro sale de la ría hacia mar abierto en busca de delfines. Y para terminar el día de forma especial, el paseo en catamarán por la Ría Formosa al atardecer es uno de los planes más bonitos de la zona.
Cómo llegar a Faro
Faro tiene el principal aeropuerto del Algarve, a unos 7 kilómetros del centro, con vuelos directos desde muchas ciudades de España y Europa. Desde el aeropuerto se llega al centro en autobús urbano o en taxi en unos 15 minutos, y también puedes reservar los traslados en Faro con precio cerrado.
Desde Sevilla, Faro está a unas dos horas en coche por la autopista A22, y desde Lisboa, a unas tres horas en coche o en tren. Una vez en la ciudad, el casco antiguo y el centro se visitan fácilmente a pie, y el tren turístico de Faro es una alternativa cómoda para ver los principales monumentos sin caminar.

Preguntas frecuentes
¿Qué no te puedes perder en Faro?
Lo que no te puedes perder en Faro es la Vila Adentro, con el Arco da Vila y la catedral, la capilla de los Huesos de la igreja do Carmo y un paseo en barco por la Ría Formosa hasta la isla Deserta. Si tienes más tiempo, merecen la pena el palacio de Estoi y los pueblos de Olhão y Tavira.
¿Merece la pena visitar Faro?
Sí. Aunque muchos viajeros solo pasan por su aeropuerto, Faro tiene un casco histórico con mucho encanto, una gastronomía excelente y un entorno natural único como la Ría Formosa. Además, es la mejor base para recorrer el este del Algarve.
¿Cuál es la mejor época para visitar Faro?
La primavera y el inicio del otoño son las mejores épocas, con temperaturas agradables y menos turistas. El verano es ideal para disfrutar de las playas de las islas, aunque es la temporada más concurrida y cara.
Está claro. Faro es mucho más que la puerta de entrada al Algarve. Su casco antiguo amurallado, sus iglesias, la capilla de los Huesos y, sobre todo, la Ría Formosa la convierten en una ciudad que merece al menos un día de visita. Y desde aquí, el resto del sur de Portugal queda a un paso.