Mejor época para viajar a Islandia: clima, auroras y actividades
La mejor época para viajar a Islandia suele ser de junio a agosto si pretendes conocer al máximo todo lo que os ofrece el país por carretera y descubrir su naturaleza más salvaje. Sin embargo, las fechas cambian cuando el objetivo es ver auroras boreales, entrar en una cueva de hielo o explorar las Tierras Altas. En Islandia, elegir el mes forma parte del propio itinerario.
En nuestro caso, viajamos en la segunda mitad de mayo y dedicamos 13 días a dar la vuelta a la isla. Fuimos Marta y yo con mi padre y nuestro hijo Roger. Mi padre llevaba tiempo soñando con conocer Islandia; Marta, con ver auroras boreales. El viaje nos permitió cumplir el deseo de mi padre, mientras que las auroras quedaron pendientes para otra ocasión.
Aquella experiencia nos dio buenos motivos para valorar mayo, además de alguna jornada pasada por agua. A continuación os contamos cuándo conviene viajar según el clima, las zonas que queráis visitar, las actividades que tengáis en mente y si pensáis recorrer Islandia en coche, camper o autocaravana.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Islandia?
1. Entender el clima y las horas de luz en Islandia
Temperaturas y tiempo cambiante
Islandia tiene un clima oceánico frío, moderado en las costas por la influencia del Atlántico. El verano es fresco y el invierno puede resultar menos extremo en Reikiavik de lo que imagináis por su latitud. Como orientación, en la capital las temperaturas estivales suelen moverse entre 10 y 15 °C, aunque también podéis encontraros con jornadas más frías o más cálidas.
El termómetro cuenta solo parte de la historia. El viento, la lluvia y la humedad influyen mucho en la sensación de frío que puedas tener, sobre todo junto al mar o durante una caminata. Por eso, incluso en verano, te aconsejamos llevar abrigo y una buena capa impermeable.
También hay diferencias entre regiones de la isla. El sur y el oeste suelen tener, en general, más precipitaciones que el norte. En el interior y en las zonas elevadas, las condiciones son más duras, y puedes encontrar nieve cuando las carreteras costeras ya permiten realizar un recorrido cómodo.
Las horas de luz cambian la forma de viajar
La duración del día es una de las grandes claves para organizar el viaje. Alrededor del solsticio de invierno, en diciembre, Reikiavik tiene solamente algo más de cuatro horas entre la salida y la puesta del sol. Así que os podéis imaginar que tendréis que concentrar las visitas mayormente en esos horarios, al menos los exteriores.
En junio pasa lo contrario: oscurece muy pocas horas. En Reikiavik el sol llega a ponerse, pero alrededor del solsticio de verano el cielo no se oscurece como una noche normal. No penséis que el día dura casi 24 horas; esa claridad nocturna no es como si estuviésemos a pleno sol.
En nuestro viaje de mayo, esa abundancia de luz nos daba mucho margen para las visitas. Eso sí, poder seguir viendo paisajes hasta tarde no significa que tu cuerpo aguante jornadas interminables. Un antifaz y unos horarios razonables también ayudan a disfrutar del viaje.

2. Islandia mes a mes y temporadas turísticas
El calendario nos permite hacernos una primera idea, aunque las condiciones varían entre regiones y de un año a otro. En esta tabla os resumimos lo que podemos priorizar en cada mes.
| Mejor época para viajar a Islandia mes a mes | ||
|---|---|---|
| Mes | Qué podemos aprovechar | Qué debemos tener en cuenta |
| Enero | Paisajes invernales y noches para buscar auroras. | Poca luz y posibles alteraciones de la ruta por el tiempo. |
| Febrero | Experiencias de invierno con días que empiezan a alargarse. | Sigue siendo necesario organizar un itinerario flexible. |
| Marzo | Combinar visitas diurnas con búsqueda de auroras. | La nieve y el hielo siguen condicionando los desplazamientos. |
| Abril | Más horas de luz y transición hacia la primavera. | Persisten condiciones invernales; las auroras pierden margen al avanzar el mes. |
| Mayo | Jornadas largas y recorridos por zonas costeras. | Puede nevar en algunas zonas y muchos accesos del interior siguen cerrados. |
| Junio | Noches luminosas y muchas horas para explorar. | La apertura de las carreteras de montaña es progresiva. |
| Julio | Senderismo y rutas amplias en plena temporada estival. | Alta demanda de alojamientos, vehículos y actividades. |
| Agosto | Viajes por carretera y excursiones de verano. | Los días se acortan y los frailecillos empiezan a abandonar las colonias. |
| Septiembre | Colores otoñales y regreso de las noches oscuras. | El tiempo y la accesibilidad requieren atención, especialmente en montaña. |
| Octubre | Auroras y escapadas con recorridos más contenidos. | Menos luz y mayor posibilidad de condiciones invernales. |
| Noviembre | Viajes centrados en experiencias de invierno. | Jornadas cortas y posibles cancelaciones meteorológicas. |
| Diciembre | Ambiente navideño en Reikiavik y paisajes invernales. | Muy poca luz; conviene comprobar horarios durante las fiestas. |
Temporada alta y opciones para ajustar el presupuesto
La temporada alta se concentra en junio, julio y agosto. Son meses muy demandados para recorrer Islandia, y os tocará reservar con antelación el coche, los alojamientos y las excursiones que más os interesen para no llevaros sorpresas.
Mayo y septiembre merecen atención si disponéis de flexibilidad. Aquí tendréis mejores precios frente al verano y menos visitantes, aunque el ahorro depende de las fechas, la zona y la anticipación de la reserva. El invierno tampoco equivale automáticamente a viajar barato, especialmente durante las fiestas navideñas.
Para decidir, resulta más útil comparar el coste del viaje completo. Un vuelo económico pierde parte de su atractivo si las fechas obligan a cambiar de recorrido o a contratar transportes y actividades que van acordes con la época elegida.
Nuestra experiencia viajando a Islandia en mayo
Llegamos el 19 de mayo y combinamos Reikiavik y el Círculo Dorado con una vuelta por la Ring Road, incluyendo la costa sur, los fiordos del este, el norte y la península de Snæfellsnes. Fue un recorrido amplio que nos permitió disfrutar de cascadas, lagunas glaciares, zonas volcánicas y baños termales.
También tuvimos un día entero de lluvia y otras jornadas con nubes, precipitaciones y ratos de sol. El viento fue otro compañero de viaje. Nuestra experiencia demuestra que la segunda mitad de mayo puede dar mucho de sí, siempre que adaptemos el itinerario a los accesos disponibles y llevemos el equipaje adecuado.
Para repetir una ruta de este tipo, junio sería una opción que valoraríamos especialmente. Si el objetivo principal fuera adentrarnos en las Tierras Altas, ajustaríamos las fechas a las carreteras y excursiones concretas que quisiésemos utilizar.

3. Cuándo viajar a Islandia según lo que queramos hacer
Ver auroras boreales
Para observar auroras necesitáis oscuridad, actividad auroral y un cielo suficientemente despejado. La temporada se extiende aproximadamente desde finales de agosto hasta finales de abril, aunque las semanas de los extremos ofrecen menos horas de oscuridad. Entre septiembre y marzo disponéis de un margen nocturno más amplio.
Una estancia de varias noches permite contar con más oportunidades de encontrar las condiciones favorables. Incluso así, las auroras son un fenómeno natural y no hay una fecha que garantice verlas. Para nosotros es una asignatura pendiente y no podemos contaros nuestra experiencia, pero te diré que tenemos algunos conocidos que han triunfado increíblemente mientras que otros con menos suerte se han quedado sin ver el fenómeno.
Si preferís salir acompañados, podéis optar por reservar el tour de las auroras boreales en Reikiavik que se desplaza fuera de la ciudad para buscarlas.
Disfrutar del sol de medianoche y las noches luminosas
Junio, especialmente alrededor del solsticio, es el mes que pondríamos en primer lugar si queréis vivir esas noches en las que parece que el día no quiere acabar. El fenómeno es más evidente cuanto más al norte.
La claridad te permitirá visitar las cosas con más margen y elegir horarios no tan habituales para acercarnos a algunos paisajes. Para los que les gusta la fotografía, podrán trabajar con la luz baja de las últimas horas. Eso sí, museos, restaurantes y otros servicios mantienen los horarios, aunque fuera siga siendo de día.
Hacer senderismo y explorar las Tierras Altas
Para un viaje centrado en el senderismo por el interior, julio y agosto suelen ser la mejor época. Landmannalaugar es uno de los destinos que conviene planificar con especial atención según la temporada.
Las carreteras de montaña no abren todas a la vez ni en un día fijo del calendario. Influyen la nieve, el deshielo y el estado del terreno, y algunas rutas pueden seguir cerradas cuando otras ya están abiertas. Tener un 4×4 no permite circular por una carretera cerrada.
También hay excursiones a Landmannalaugar desde Reikiavik. Si esta visita es una de vuestros tops del viaje, comprobad el calendario antes de comprar los vuelos.
Avistar ballenas y frailecillos
La primavera avanzada y el verano son buenas opciones para incorporar salidas de avistamiento de ballenas. También existen excursiones en otras épocas, según el puerto y el operador. El estado de la mar y la presencia de los animales influyen en cada salida.
Nosotros realizamos la excursión en Húsavík el 29 de mayo. Vimos ballenas poco después de salir del puerto y tuvimos una mañana soleada. Fue una de las experiencias que pudimos incluir en aquella ruta de primavera. Si os interesa, podéis consultar los tours de avistamiento de ballenas en Húsavík y elegir una salida compatible con vuestro recorrido.
Los frailecillos tienen un calendario más limitado en tierra. En el sur, suelen llegar a finales de abril y permanecer hasta aproximadamente mediados de agosto, con un buen periodo de observación entre mediados de mayo y principios de agosto. Dyrhólaey, cerca de Vík, es uno de los lugares donde podéis buscarlos.

Visitar cuevas de hielo y caminar sobre glaciares
Las cuevas naturales de hielo cambian con el glaciar y las condiciones de cada temporada. Muchas de las excursiones a cuevas azules de la zona de Vatnajökull se realizan en los meses fríos. Conviene mirar el calendario de la actividad, porque las fechas de apertura y cierre pueden variar.
También hay excepciones con excursiones durante todo el año, sujetas a las condiciones, como las del entorno de Katla. Una opción es el tour por la cueva de hielo del glaciar Kötlujökull desde Vík.
Las caminatas guiadas sobre glaciares pueden realizarse también en verano. En ambos casos debéis ir con guía y utilizar el material indicado. Si nuestra prioridad es una cueva determinada, lo adecuado es escoger las fechas en función de esa experiencia.
4. La mejor época según la zona y el recorrido
Reikiavik y el Círculo Dorado
Para una escapada centrada en la capital y sus alrededores podéis plantearos distintas épocas del año. Los meses con más luz serán mejores para pasear y las visitas; en invierno podéis combinar recorridos exteriores más cortos con museos, piscinas y actividades organizadas.
El Círculo Dorado reúne Thingvellir, Geysir y Gullfoss. Hay rutas del Círculo de Oro desde Reikiavik si nos conviene realizarlas con una excursión. En cualquier estación, todo dependerá de las condiciones del día.

Costa sur y lagunas glaciares
La costa sur permite combinar cascadas como Seljalandsfoss y Skógafoss, las playas de Vík y las lagunas glaciares de Fjallsárlón y Jökulsárlón. De finales de primavera a principios de otoño contaréis con más horas para hacer las paradas.
En invierno dedicaréis más tiempo al mismo recorrido y evitaréis etapas demasiado largas. También debéis diferenciar entre contemplar una laguna desde tierra y navegar por ella: las excursiones en barco tienen calendarios y condiciones específicos. Nosotros pudimos hacer un paseo en barca por Fjallsárlón durante nuestro viaje de mayo.

Norte de Islandia y vuelta por la Ring Road
Para una primera vuelta completa a Islandia, junio, julio y agosto son nuestra recomendación general. Mayo y septiembre pueden encajar si dejáis margen y comprobáis el estado de los accesos, especialmente en los puertos de montaña y los desvíos hacia las visitas.
La Ring Road tampoco garantiza un recorrido sin interrupciones durante todo el año. Una ruta invernal necesita más planificación, experiencia de conducción y días disponibles para cambiar de planes. Si vais justos de tiempo, igual es mejor que os concentréis en menos zonas.

Snæfellsnes y los Fiordos del Oeste
Incluimos Snæfellsnes en nuestra ruta de mayo y nos permitió reunir en una jornada paisajes costeros, campos de lava y vistas de Kirkjufell. Desde la capital también podéis hacer una excursión a la península de Snæfellsnes.
Los Fiordos del Oeste necesitan una planificación propia. Para un primer recorrido amplio por esa región priorizaríamos el verano. Sus carreteras principales tienen servicio en invierno, pero la accesibilidad varía según el tramo y el tiempo.
5. Cuándo viajar a Islandia según el vehículo
Elegir las fechas también depende de cómo vayáis a moveros y dónde queráis dormir. Si el vehículo va a ser vuestra casa durante el viaje, el frío, el viento y los servicios tienen todavía más importancia.
Viajar en coche y dormir en alojamientos
Para recorrer Islandia combinando coche de alquiler con hoteles, apartamentos o cabañas, empezad comparando fechas entre finales de primavera y principios de otoño. Junio, julio y agosto siguen siendo nuestra recomendación para una primera vuelta a la isla, mientras que mayo y septiembre pueden encajar si adaptáis las etapas al tiempo y a los accesos.
En los meses fríos, disponer de un alojamiento donde descansar, cocinar y secar la ropa resulta especialmente recomendable. Eso sí, dormir a cubierto no elude las dificultades de conducir con nieve, hielo o viento.
Si queréis explorar las carreteras F de las Tierras Altas, la elección cambia: conviene priorizar el verano, comprobar su apertura y contratar un 4×4 adecuado para las rutas previstas, con autorización de la empresa de alquiler. No todos los vehículos con tracción total sirven para todos los caminos.
Viajar en camper o autocaravana
Para una primera experiencia en camper o autocaravana por Islandia, elegiríamos entre junio y agosto. Las jornadas largas facilitan las paradas y la temporada estival ofrece más opciones de campings. Mayo y septiembre también pueden funcionar, pero conviene mirar las fechas que abran. Algunos permanecen abiertos todo el año; otros no.
Una camper compacta puede resultar cómoda para desplazarnos, mientras que una autocaravana ofrece más espacio para cocinar y estar tiempo dentro. Antes de reservar, interesa revisar el equipamiento del modelo concreto: calefacción, aislamiento, ropa de cama y que tenga baño. Con lluvia o frío, esos detalles marcan la diferencia.
Ojito con el viento, sobre todo en las campers y autocaravanas que en coches pequeños, puede ser necesario detenerse y cambiar la ruta.
También debéis planificar dónde pernoctar. Lo práctico es organizar las noches en campings: dormir en el vehículo fuera de ellos seguramente requiere permisos por posibles restricciones del lugar.
Lo que valoramos para nuestro viaje de mayo
Nosotros le dimos bastantes vueltas. Habíamos sido propietarios de una autocaravana durante 15 años y recorrido buena parte de Europa con ella, así que nos hacía ilusión conocer Islandia de esa manera.
Sin embargo, al comparar las opciones para nuestro viaje de 13 días en mayo, siendo 4 personas, nos salió más a cuenta alquilar un coche y dormir en cabañas y apartamentos con cocina. Así también pudimos preparar comidas y controlar ese gasto.
La conclusión dependía de nuestras fechas, del grupo y de los presupuestos que encontramos entonces. Antes de decidir, recomendamos sumar alquiler, combustible, seguros, campings y extras, y comparar ese total con coche y alojamientos. La autocaravana puede ser genial para moverse por Islandia, pero os tocará hacer números antes de dar por hecho que supondrá un ahorro.

6. Consejos prácticos para elegir las fechas
Si tuviéramos que escoger una época para un primer viaje de paisajes y carretera, empezaríamos mirando junio. Para rutas exigentes por las Tierras Altas, valoraríamos julio y agosto; para buscar auroras, elegiríamos una estancia con noches oscuras y varias oportunidades de salir a observarlas.
Mayo nos permitió compartir en familia un recorrido de 13 días lleno de visitas. Recordamos las ballenas de Húsavík, las lagunas glaciares y las cascadas, junto con la lluvia y el viento que también formaron parte del viaje. La mejor elección será la que encaje con lo que queráis vivir y con el tiempo que tengáis para hacerlo.
Antes de cerrar el viaje, merece la pena revisar algunos detalles que pueden influir tanto como el mes elegido:
- Elegid las experiencias prioritarias: una ruta de senderismo por el interior, unas vacaciones centradas en auroras y un recorrido de cascadas necesitan calendarios distintos.
- Comprobad el tiempo y las carreteras: consultad los avisos de la Oficina Meteorológica de Islandia, la administración de carreteras y SafeTravel durante el viaje. Puede haber condiciones invernales también en primavera y otoño.
- Reservad según el itinerario: en una vuelta a la isla, la ubicación de cada alojamiento importa mucho. Una cabaña o un apartamento con cocina también puede ayudar a organizar las comidas y el presupuesto.
- Llevad ropa por capas: incluid protección contra el viento y la lluvia, abrigo y calzado adecuado. En las cascadas podéis acabar mojados aunque no esté lloviendo.
- Dejad margen para descansar y cambiar planes: los días largos facilitan las visitas, pero conviene calcular las etapas contando las paradas y el cansancio.
- Guardad sitio para el bañador: nosotros probamos Blue Lagoon, los baños de Mývatn y Secret Lagoon. Si os apetece incorporar esta experiencia, consultad la excursión a la Laguna Azul desde Reikiavik y comprobad su disponibilidad para vuestras fechas.

Como habrás podido comprobar, Islandia es un destino que lo tiene todo: cascadas monumentales, glaciares milenarios y campos volcánicos que parecen sacados de otro planeta. Elegir la mejor época para viajar a Islandia dependerá siempre de vuestras prioridades, ya sea recorrer la Ring Road bajo el sol estival o perseguir luces mágicas en las noches de invierno. Sea como sea, cada etapa del viaje ofrece una aventura diferente que os dejará huella.