María fue, sin exagerar, lo mejor de la experiencia. Súper simpática, siempre con una sonrisa, y con una paciencia infinita (menos mal, porque yo estuve un poco torpe ). Estuvo pendiente de todos en todo momento y lo hizo todo muy fácil y ameno. Además, nos tocó un grupo de españoles, lo cual fue ideal porque María también lo era y todas las explicaciones fueron en español.
Eso sí, se nos hizo un poco corto… ¡y el tiempo no acompañó nada, caía la de Dios!
Una experiencia inolvidable. La sensación de adentrarse en el glaciar es única. María, la guía, fue encantadora y nos fue explicando parte por parte y con mucho cuidado para que la experiencia fuera la mejor. Repetiría sin duda
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María fue, sin exagerar, lo mejor de la experiencia. Súper simpática, siempre con una sonrisa, y con una paciencia infinita (menos mal, porque yo estuve un poco torpe ). Estuvo pendiente de todos en todo momento y lo hizo todo muy fácil y ameno. Además, nos tocó un grupo de españoles, lo cual fue ideal porque María también lo era y todas las explicaciones fueron en español. Eso sí, se nos hizo un poco corto… ¡y el tiempo no acompañó nada, caía la de Dios!
Una experiencia inolvidable. La sensación de adentrarse en el glaciar es única. María, la guía, fue encantadora y nos fue explicando parte por parte y con mucho cuidado para que la experiencia fuera la mejor. Repetiría sin duda