Excursión muy recomendable. Aunque tuvimos que esperar un poquito en lo que organizaban los distintos grupos de 8-10 personas para entrar, mereció muchísimo la pena. Nuestra guía fue genial. Y a pesar de que nos juntaron con algunos franceses y las explicaciones tenía que hacerlas en ambos idiomas no se nos hizo nada pesado. El buffet, sencillo pero rico. Lo peor, el precio exagerado de las fotos y que no te dejan entrar tu propia cámara... Pero sabiéndolo de antemano, qué se le va a hacer.
Es un lugar mágico, por alrededor de una hora ves las criaturas más asombrosas, peces prehistóricos ciegos, langostinos blancos de cenotes, aprendes la formación de las rocas, literalmente ves las raices de la ceiba bebiendo agua subterránea y compartiéndolo con otras plantas de la selva. Es un ecosistema en el que te sientes literalmente en Xibalba, bajo los colmillos de los dioses. Aprendes esto mientras recorres un kilómetro bajo la roca. Es una actividad difícil para pero vale la pena.
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Excursión muy recomendable. Aunque tuvimos que esperar un poquito en lo que organizaban los distintos grupos de 8-10 personas para entrar, mereció muchísimo la pena. Nuestra guía fue genial. Y a pesar de que nos juntaron con algunos franceses y las explicaciones tenía que hacerlas en ambos idiomas no se nos hizo nada pesado. El buffet, sencillo pero rico. Lo peor, el precio exagerado de las fotos y que no te dejan entrar tu propia cámara... Pero sabiéndolo de antemano, qué se le va a hacer.
Es un lugar mágico, por alrededor de una hora ves las criaturas más asombrosas, peces prehistóricos ciegos, langostinos blancos de cenotes, aprendes la formación de las rocas, literalmente ves las raices de la ceiba bebiendo agua subterránea y compartiéndolo con otras plantas de la selva. Es un ecosistema en el que te sientes literalmente en Xibalba, bajo los colmillos de los dioses. Aprendes esto mientras recorres un kilómetro bajo la roca. Es una actividad difícil para pero vale la pena.