Viaje por la Ruta de la Seda: 6 destinos imprescindibles
En el siglo I a.C., los continentes más alejados, los lugares más dispares y las culturas más enfrentadas se unieron en torno a un deseo común: la seda. Destinos tan remotos como China, Mongolia o Persia (hoy Irán) se convirtieron en el objetivo de los comerciantes europeos, que recorrían los miles de kilómetros de la Ruta de la Seda en busca del tejido de los dioses.
Al principio, la seda estaba reservada para la familia imperial china, los únicos que podían vestirla o regalarla. Con el tiempo, las prendas traspasaron los muros de palacio y se extendieron por todo el país hasta otras zonas de Asia. Pronto, la textura y el brillo de este exótico tejido llegaron a oídos de los comerciantes más lejanos.
Comenzó entonces a tejerse una red de rutas comerciales que conectaban Constantinopla (Turquía) y Xi’an (China), atravesando toda Asia Central. La Ruta de la Seda acababa de nacer y mantendría su hegemonía en el comercio internacional durante los siguientes quince siglos.
Hoy en día, hacer un viaje por la Ruta de la Seda es la mejor forma de descubrir Asia Central y recuperar el esplendor de su época más gloriosa. En Civitatis, os enumeramos 6 destinos imprescindibles de la Ruta de la Seda. ¿Listos para un viaje en el tiempo?
Descubre estos 6 destinos de la Ruta de la Seda
1. Estambul (Turquía)
A medio camino entre Oriente y Occidente, la antigua Constantinopla fue una parada imprescindible para los comerciantes de ambos lados del mundo. Esta histórica ciudad, hoy rebautizada como Estambul, fue también la puerta de entrada a la Ruta de la Seda.
Desde Estambul nacían las rutas comerciales que llegaban hasta China y la ciudad era un constante epicentro de comercio, intercambio y multiculturalidad. Si queréis sentir la esencia de la ciudad, lo mejor es visitar el Palacio de Topkapi, un imprescindible de Estambul.
O, para un recorrido de lo más completo, ¿por qué no reservar un tour de 7 días por lo mejor de Turquía? Visitaréis lugares como Ankara, Éfeso, Esmirna, Troya y mucho más, además del Bazar de la Seda Koza Han. También os recomendamos reservar un free tour por Estambul para descubrir todos los encantos de la antigua Constantinopla. Además, ¡es gratis!

2. Alejandría (Egipto)
Las grandes potencias africanas tampoco quedaron fuera de la citada Ruta de la Seda. Egipto se convirtió en el mayor importador de seda en África, con Alejandría como ciudad de paso en las rutas que iban hacia Oriente.
Además de albergar importantes vestigios históricos y monumentos de gran valor, Alejandría es un destino que combina lo mejor de las culturas helenística, romana y egipcia. Os animamos a descubrirlo con una visita guiada por Alejandría, cuna africana de la Ruta de la Seda.

3. Teherán (Irán)
Sin duda otro de los destinos imprescindibles en cualquier viaje a la Ruta de la Seda es Irán. Algunas de sus ciudades más importantes, como Bam, Tabriz y, por supuesto, su capital, Teherán, fueron paradas clave para los comerciantes de seda. Este prestigio se ve reflejado hoy en día en sus monumentales palacios, rematados con cúpulas de ensueño y azulejos de vivos colores.
Si queréis maravillaros con el patrimonio monumental de la capital iraní, os animamos a hacer un tour privado de 6 días por Irán o bien, para explorar los grandes tesoros de la antigua Persia durante aún más tiempo, un circuito privado de 9 días. ¡Os encantará!

4. Kazán (Rusia)
Como tantas otras ciudades rusas, Kazán se dio a conocer en el Mundial de Fútbol 2018 como uno de los destinos más llamativos del país anfitrión, Rusia. A sus grandes estadios y sus coloridos templos hay que sumar el atractivo histórico de Kazán, una de las ciudades por las que pasaba la Ruta de la Seda.
Aunque el Kremlin de Kazán es el monumento que acapara todas las ciudades, desde Civitatis os recomendamos sumergiros en los orígenes de la urbe en un tour por el Kazán antiguo. ¡Os sentiréis como comerciantes de la seda en busca de su producto más preciado!

5. Samarcanda (Uzbekistán)
Si hay un país donde todos los caminos de la Ruta de la Seda convergen, es Uzbekistán. Este gran desconocido es un destino que rebosa patrimonio e historia en cada rincón. En Samarcanda se unían senderos repletos de caravanas de todas las partes del mundo. Esta milenaria ciudad uzbeka declarada Patrimonio de la Humanidad fue protagonista de las primeras producciones de seda fuera de China. ¡Su esplendor no conocía límites!
Paseando por Samarcanda, es posible viajar en el tiempo. Sus majestuosos templos, sus bulliciosas calles y el calor de su gente evocan la época de esplendor comercial y cultural que vivió la ciudad. Os animamos a comprobarlo en un tour por Samarcanda, un destino imprescindible en un viaje por la Ruta de la Seda.

6. Xi’an (China)
Xi’an, la ciudad china eternamente protegida por los guerreros de terracota, fue también el lugar que acaparó las miradas de todo Asia y Europa durante varios siglos. La Ruta de la Seda terminaba en Xián, hogar de productores y destino de comerciantes. Aunque la ciudad ha sido destruida en varias ocasiones, ha sabido mantener intacta su esencia imperial y sus monumentos más valiosos.
El centro histórico de Xián está guardado por una milenaria muralla en perfecto estado. ¡Toda una joya histórica digna de visitar! Con este circuito por Pekín, Xi’an, Guilin y Shanghái, podréis recorrer el país de norte a sur y descubrir los Guerreros de Terracota. ¡Será una experiencia inolvidable!
