No puedes ir a Tenerife y no visitar una finca de plátanos que, además, es una de las pocas ecológicas que quedan. El chico que nos dio la visita, fue súper amable, nos explicó cómo es todo el trabajo que realizan allí, además de darnos a probar lo cosechado. Y no dejéis de probar el licor de plátano, ¡una delicia!
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No puedes ir a Tenerife y no visitar una finca de plátanos que, además, es una de las pocas ecológicas que quedan. El chico que nos dio la visita, fue súper amable, nos explicó cómo es todo el trabajo que realizan allí, además de darnos a probar lo cosechado. Y no dejéis de probar el licor de plátano, ¡una delicia!