El paseo en barco fue muy agradable y es una manera diferente de ver la ciudad. El barco tiene una parte cubierta con mesas y calefacción y arriba está descubierto para disfrutar mejor de las vistas.
Lo que no me gustó es que cuando te sientas en las mesas vienen camareros constantemente para que consumas algo. No es obligatorio pero son demasiado insistentes.
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El paseo en barco fue muy agradable y es una manera diferente de ver la ciudad. El barco tiene una parte cubierta con mesas y calefacción y arriba está descubierto para disfrutar mejor de las vistas. Lo que no me gustó es que cuando te sientas en las mesas vienen camareros constantemente para que consumas algo. No es obligatorio pero son demasiado insistentes.